Mujeres de Maíz

Hace poco más de 4 años tuve la oportunidad de colaborar en una organización de artesanas mayas, conformada por ocho comunidades de distintas regiones de los Altos de Chiapas, México. Como diseñadora textil llegué para trabajar con ellas en distintos aspectos de diseño textil tradicional. Parte de mi proyecto era mostrarles las técnicas de la industria y el mercado textil actual, el como saber adaptar lo que ellas crean al nicho de mercado, entre otras cosas. Realmente la que se llevó un gran aprendizaje de esta experiencia tan enriquecedora en todos los aspectos fui ¡yo!

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Son mujeres incansables, que trabajan desde las 4 de la mañana hasta que se oculta el sol. Son madres, maestras, campesinas, organizadoras, directoras, abuelas, tejedoras, y hasta el día de hoy amigas fieles. Ellas se encargan de teñir sus hilos con distintos productos de la región, es decir tiñen con productos 100% orgánicos, sacan los pigmentos de hojas, troncos, insectos, minerales,… Recolectan la lana de sus propias ovejas  y solo algunas siembran algodón u otras fibras vegetales. En el caso de otras comunidades que tienen un poco más de presupuesto cuentan con máquinas de coser y compran hilos de algodón o poliéster.

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Chiapas es uno de los estados con mayor riqueza natural de México, pero paradójicamente uno de los estados con mayor marginación económica. Debido a las costumbres religiosas y conservadoras de ciertas comunidades, el acceso para impartir los talleres no era tan fácil, necesitaba permisos especiales para ir a dar los talleres. Algunas veces algunas chicas de los grupos tenían que ir a buscarme a  la estación de taxis, o informar a las autoridades de sus comunidades autónomas de la llegada de 2 chicas ajenas a la zona. Muchas veces por mi condición de mujer muchos conductores se negaban a llevarme a ciertas comunidades, por la idea machista de : ¡No sabemos las cosas que le meten a la cabeza a nuestras mujeres!

Muchas de las mujeres con las que trabajé son el sustento de sus hogares, gracias a la paga que reciben por la venta de sus productos dan un gran porcentaje y muchas veces más que los hombres, que se van a trabajar al campo o a alguno de los pueblos cercanos.


3Lo que más se refleja del trabajo en conjunto es la organización, son mujeres muy bien coordinadas, se organizan por grupos dentro de la misma comunidad, trabajan juntas. Una se encarga de ofrecer la casa para los talleres, entre todas preparan la comida, todas llevan sus telares, otra se encarga de los envíos, otra de las cuentas y otra de repartir el dinero conforme los productos de cada una.

Los motivos de cada grupo son distintos, al igual que el tejido y el bordado, aunque todos los grupos son de zonas mayas. La simbología varía al igual que la lengua: unos grupos son tzotziles y otros tzeltales, pero para todos la simbología es muy importante y esto fue lo que más se respetó al momento de adaptar los productos a sus mercados, ya que la organización solo vende los productos a Estados Unidos y  Canadá. Durante mi estancia todavía no se había abierto del todo al mercado europeo, pero poco a poco se van abriendo camino.

Todos y cada uno de los huipiles que ellas portan, así como los productos que venden, son tejidos en telar de cintura, bordados a mano, con una historia. Ninguno es igual a otro, son diseños únicos. Cada símbolo tiene un significado y al final del bordado ellas han contado una historia o anécdota, por ejemplo, el rombo para la comunidad de Chonomyaquilo, en San Andrés Larráinzar, representa el universo.

En cuanto a los colores ellas no tienen mucha orientación acerca de los colores que combinan o no, los van eligiendo según sus gustos , pero en sus trajes regionales respetan los colores típicos dado que es el tipo de huipil, tejido y colores que identifican a cada una de las comunidades.

4Para mi estar durante casi 6 meses en un contacto a diario con estas bellas mujeres y maestras, me dejó una enseñanza mucho más allá que solo en el ámbito  profesional, dejé a buenas amigas, mujeres que me mostraron que de muy poco se puede hacer mucho. Mujeres fuertes y valientes, que cada día lo dan todo para aprender y que luchan por sus derechos. Me enseñaron palabras en tzotzil, me mostraron su vida, me brindaron su casa, me dieron el honor de portar  sus trajes típicos, la oportunidad de ver paisajes inimaginables. Estas líneas se las dedico a ellas, a mis queridas mujeres de maíz y a todas las mujeres artesanas del estado de Chiapas, México, ¡gracias por ser tejedoras de sueños!

Mejor que sean ellas mismas quienes cuenten la manera en que trabajan, cómo viven y cómo les ha ayudado pertenecer a la organización “Mujeres de Maíz”. Con la ayuda de Claudia Santíz Díaz, una de las chicas que pertenece a “Mujeres de Maíz”, hemos realizado esta pequeña entrevista.

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¿Cómo surgió la idea de este proyecto? 

La idea de participar en  una organización de mujeres artesanas surgió de Niki, una estudiante americana que controlaba grupos de artesanas en la comunidad de Altamirano Chiapas. Ella, con la ayuda de su profesor Mikey,  invitaron a las mujeres de  la zona de San Andrés Larráinzar a  participar en la organización .

¿Como os ha afectado el ser mujeres a la hora de trabajar?

No vemos que el participar en la organización nos haya afectado sino todo lo contrario,  nos ha ayudado de manera positiva. El salir a recibir talleres de todo tipo desde informática, psicología, contabilidad, desarrollo humano, nos ha ayudado  ha reflexionar sobre el “ser mujer”, el sentir que como mujeres tenemos derecho de opinar y de decidir dónde y cuando se va a  un trabajo y bajo que condiciones. Los retos a los que nos enfrentamos día a día es la necesidad del dinero, el sufrimiento de la escasez económica, el cansancio  y que a veces nuestros productos no se venden cuando lo hacemos por necesidad, es decir cuando tenemos que tejer más rápido o hacer más productos por la necesidad del dinero.

¿A qué retos os tenéis que enfrentar en vuestro día a día? 

El estar organizadas, trabajando en conjunto y respaldadas por una organización nos  ha ayudado mucho, porque a veces cuando nos sentimos con mucha presión por falta de dinero, en ese momento justo nos llega la paga de los productos vendidos. Aunque el dinero no llega seguido, solo llega 2 veces al año, pero es de mucha ayuda para nosotras ese dinero.

 ¿Cómo os ha ayudado la expansión de la venta de vuestros productos a Europa y Estados Unidos?

Nos ha ayudado a saber organizar y coordinar desde una mujer hasta grupos grandes, el trabajar en equipo y saber dirigirnos las unas a las otras. Como en todo, algunas veces también hay conflictos, pero es normal, luego pasa y seguimos enfocadas en nuestros tejidos.

 ¿Sentís presión, teniendo que trabajar a una velocidad mayor para satisfacer a esos mercados?

Algunas veces si nos presiona el hecho de dar un esfuerzo más cuando hay fechas limites o tiempos muy cortos porque no siempre tenemos tiempo de tejer, pero nos anima el hecho de que el envió será pronto y para algunas de nosotras es en ese tiempo cuando ponemos más entusiasmo  y esfuerzo a tejer, por la ilusión de poder enviar más productos.

Para más información, Mujeres de Maíz

Fuente imágenes:

Noelyo

Indiana University

2 pensamientos en “Mujeres de Maíz

  1. estoy muy interesada en estas mujeres artesanas. Ya hay algunas emprendedoras que están trabajando con ellas como Chamuchic o Amanoarte. Gracias por esta nueva iniciativa, Mujeres del Maiz. Saludos
    Isabel García
    Caras de la Información

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