Introducción al Pudor como concepto estético.

Cuando pensamos en el pudor, se nos viene a la mente como un sinónimo de vergüenza, y hasta cierto modo, así es.
El diccionario de la Real Academia Española, define el pudor de esta manera:

pudor1.

(Del lat. pudor, -ōris).

  1. 1.       m. Honestidad, modestia, recato.

El pudor se ha visto a lo largo de la historia de muchas y diferentes maneras. Puede ser considerado recato y vergüenza, y la mayoría de las veces tiene que ver bastante con una inhibición asociada con la sexualidad, o la imagen corporal. Puede ser tratado como un concepto ético, o moral, o puede ser visto de un modo completamente social. Es un concepto muy complejo que ha sido tratado por filósofos y por todas las grandes religiones así como pensadores y psicólogos. Ya que el pudor, o la falta del mismo, es una de las grandes faltas o virtudes del hombre.

Y a estas alturas seguro que estaréis pensando, ¿qué tiene que ver todo esto con una revista sobre Moda?
Pues mucho.

Nuestro más que adorado Flügel, en su libro Psicología de la Vestimenta menciona el pudor como uno de los tres motivos principales del origen de la vestimenta en la historia de la humanidad, no del origen de la Moda, aún, junto con la decoración y la protección.
Él define el pudor como un impulso inhibitorio, algo así como una barrera.

El pudor ejerce un importante papel a lo largo de toda la historia de la vestimenta, sobretodo en contraposición a la decoración.
Flügel nos habla de cómo, por ejemplo, los niños pequeños desarrollan antes el placer por decorarse que desarrollan el complejo o la sensación de pudor, lo que nos lleva completamente a pensar que el pudor es una herramienta de carácter social, que sólo es capaz de existir en una sociedad desarrollada como la del mundo actual.

Casi sin quererlo, pensamos en todos esos pueblos que viven de manera primitiva aún en nuestros días, que no usan vestimenta, pero si se decoran. Ya sea usando maquillajes o pinturas en su cuerpo o adornando su cabello, con cualquier tipo de tocados que no son considerados vestimenta, sino adorno.
De aquí sacamos otra de las grandes afirmaciones, y aportaciones, de Flügel sobre este tema, y es que existen pueblos que no se visten, pero no existen pueblos que no se decoren.

Puede que si no fuese por el pudor, probablemente la ropa jamás hubiese existido. Aunque el impulso de decoración y de distinción en el hombre ha sido muy fuerte ya desde los orígenes de la humanidad, es muy difícil saber cuál de los dos conceptos ha tenido más peso. Como el cuento del huevo y la gallina versión sociología de moda. Y es muy difícil tratar el pudor sin tratar también la decoración, punto que Flügel señala como en realidad el motivo principal de la vestimenta, ya que aunque son conceptos completamente contradictorios, son a la vez conceptos que se complementan el uno al otro.
Por muy contradictorio que suene, valga la redundancia.

La vestimenta, mediante estos dos hechos, nos protege de nuestra sensación de vergüenza por nuestra desnudez y por mostrar esa desnudez a otros, pero a la vez nos ensalza y nos distingue de los demás, con las diferentes funciones de la decoración en la vestimenta, cómo la ostentación de poder y de riqueza, signos de rango o de ocupación, o la nacionalidad.

En su libro, Flügel desarrolla el pudor en cinco puntos básicos, de los cuales los más destacables sean el segundo y el cuarto, siendo estos respectivamente:

–          El pudor en contra de la exhibición del cuerpo desnudo, o contra la tendencia de llevar vestidos demasiados insinuantes que en resumen exalten el cuerpo o dejen ver la piel. (Esto en realidad, empezó como un punto casi exclusivo del cuerpo de la mujer.)

–          Obstaculizar la sensación de deseo o de satisfacción, en un plano ya sea social o sexual, y con ello prevenir la vergüenza, la angustia y la desaprobación, a un nivel persona y para con otros.

 El pudor, no aparece cuando Flügel decide hablar de él, obviamente.
Lo único que hace el psicólogo inglés es simplemente estrechar los lazos entre psicología y vestimenta y entrelazar conceptos que llevan siendo desarrollados durante siglos por pensadores y filósofos de toda la historia con las razones y circunstancias que empujó a la humanidad a empezar a usar una vestimenta.

Aristóteles.

En Grecia, por ejemplo, el pudor estaba visto como algo negativo, más que como una virtud, quizá uno de los primeros en tratar el Pudor sea Aristóteles, el cual habla de él de manera breve y precisa en su libro Moral a Nicómaco, describiendo el pudor así:

“No puede hablarse del pudor o de la vergüenza como si fuera una virtud; es al parecer una afección pasajera, más bien que una verdadera cualidad; y se la puede definir diciendo, que es una especie de miedo a la deshonra. Sus consecuencias se aproximan mucho a las que produce el temor que asalta a la vista de un peligro. Los que se sienten con vergüenza, se ruborizan luego; como los que tienen miedo a la muerte se ponen instantáneamente pálidos. Son dos fenómenos puramente corporales, que son más bien caracteres de una emoción fugitiva que un hábito o cualidad.”

Pero en la sociedad que vivimos, que está influenciada y marcada por una tradición judeo-cristiana, el pudor es una virtud que debe ser ensalzada y cuya falta debe de ser condenada. Enseñanzas que echaron raíces profundas gracias a la Iglesia católica y la biblia a lo largo de siglos y siglos de cristianización del continente europeo, y parte del mundo con su consiguiente colonización y expansión, después de la caída del Imperio Romano.

El pudor del cristianismo aparece después de la expulsión del paraíso de Adán y Eva, antes de eso, el pudor no existía. Ya que en el libro del génesis, cuando se habla de su creación, la sensación de pudor no es nombrada por ningún sitio:
“los dos estaban desnudos, el hombre y su mujer, sin avergonzarse uno de otro” (2,25)
Así, indudablemente, el concepto de pudor en el cristianismo está estrechamente ligado con la sensación de pecado.

El pudor en el cristianismo está básicamente enlazado con la sexualidad y con el cuerpo y por tanto, llegaron de una manera total a afectar la vestimenta. La ostentación del cuerpo, es decir su exhibición de cualquier forma, y en última instancia la desnudez absoluta eran motivos de condena. La mayoría de códigos de vestimenta desde la Edad Media, hasta casi lo que podría situarnos en el siglo XIX, que incluye cómo el pelo se tapaba y el hecho de que incluso una mujer enseñando un tobillo era casi un detalle impropio, vienen del concepto de pudor que la Iglesia se encargó de propagar mano a mano con el miedo a una condena que podía durar eternamente, o la promesa de una vida en la salvación y el paraíso.

Gracias a las Revoluciones Sociales de estos dos últimos siglos y el cambio de mentalidad con respecto a la religión, el pudor conectado con las creencias religiosas se ha perdido casi por completo, en el sentido que ya la Iglesia no controla el cuerpo ni la vestimenta de la gran mayoría de la gente, salvo por aquellas personas realmente creyentes y practicantes, o en los países donde la religión y el poder político sigan estando juntos.
Sin embargo, ciertos conceptos del pudor siguen estando dentro de la memoria colectiva del ser humano. El cuerpo desnudo, o simplemente ciertas partes desnudas del mismo, siguen siendo a veces casi un tabú que no puede ser mostrado y que debe de ser tapado por la vestimenta, cómo bien explicó Flügel en su libro.

El tema de la vergüenza o del pudor asociado a la vestimenta y a la sociología de la moda es un tema realmente apasionante y muy denso, que probablemente dé mucho más que hablar después de esta pequeña introducción.

fuente fotográfica:
metmuseum.org
wikipedia.org

5 pensamientos en “Introducción al Pudor como concepto estético.

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