El canon de belleza masculino en la Edad Media

Hay que hacer una apreciación entre el canon de belleza masculino durante la Edad Media y el canon de belleza femenino, ya que son completamente distintos.
Cómo ya hablamos de ello en la introducción del Pudor como concepto estético, la sociedad Europea y en general del mundo occidental tiene una marcada tradición judeo-cristiana y el concepto de pudor y su seguimiento a rajatabla, tuvo el mayor auge durante la Edad Media. Así una mujer debía ser recatada, de tez blanca que se asociaba con su pureza y llevando vestimentas que no dejaran entrever ni un ápice de su cuerpo, que era un instrumento de pecado y de provocación para los demás hombres. En líneas generales, la mujer tenía rasgos suaves y dulces, de piel muy clara y con una actitud piadosa, llevando vestidos amplios hasta los pies y en general, parecía una virgen terrenal.

Pero, en el caso del hombre, el canon es completamente diferente.  Si hay algo que define el canon de belleza masculino desde más o menos el siglo XI hasta finales del siglo XVI, son dos cosas. Una, la exaltación de la virilidad por medio de los símbolos fálicos en la vestimenta, o simplemente por la exaltación de caracteres típicamente masculinos, como los músculos de las piernas o los genitales, que acabaron con mostrar a un hombre prácticamente hipersexuado. Y otra gran característica fue, la vinculación y asociación de este canon con el mundo militar, del que derivó por completo su silueta, a medida que avanzó la Edad Media y cuanto más importancia tomaba el mundo militar dentro de la sociedad, más acabó por influenciar a la Moda.

El cuerpo de un hombre de la Edad Media era tan objetivizado como era el cuerpo de una mujer, o incluso más, llegando a puntos de completa admiración por su cuerpo, por parte de las mujeres y de las amadas. Se veía al cuerpo del hombre como algo bello y digno de ser admirado y así también era erotizado, en contraposición al cuerpo de la mujer al que sólo se veía cómo una vía hacia el pecado. Era especialmente apreciado el cuerpo del hombre joven, que era completamente  seductor y atrayente, y cuyo cuerpo y atributos eran tan comentados, amados y descritos como los del cuerpo de una mujer.

Ilustración de “Los cuentos de Canterbury”

Podemos poner una fecha a este principio de canon,  y sobre todo al principio de poner énfasis a la sexualidad y los órganos sexuales del hombre hacia finales del siglo XI y esta tendencia perduró estando en auge y dentro de la Moda hasta bien entrado el siglo XIX, aunque la Edad Media tuviese su fin en el siglo XV. Así estamos hablando de un canon de belleza que perduró durante más de siete siglos, aunque tuviese su mayor auge en el medievo, debido en parte por ser la gran época de la caballería, las justas y los romances, ya que la mayoría de protagonistas de ellos eran jóvenes atractivos y fuertes, enfundados en sus vestiduras ajustadas y dispuestos a luchar por su honor, o por una amada.

Es imposible hablar de este canon sin embargo como un canon general a todos los hombres que vivieron durante la Edad Media, por su asociación al mundo militar y su entrenamiento, este tipo de cuerpo que era tan querido iba completamente asociado con un estatus y una posición social a la que no todo el mundo tenía acceso y que era bastante difícil de obtener. Básicamente el canon que nos ha llegado es de los Aristócratas y los caballeros. Era un tipo de hombre de carácter atlético, con hombros anchos y caderas muy estrechas, y con piernas muy largas y delgadas, sus músculos debían ser tersos, eran solo posibles al montar a caballo de una manera constante y regular, así como los brazos eran de blandir espadas, y el tener un gemelo marcado y con una “gran bola” era un signo absoluto de atractivo.

Hay que decir que, aunque la mayoría de los elementos que definen este canon de belleza eran altamente eróticos y con una intención sexual o de recalcar su sexualidad, en su origen no fueron así.

¿Qué elemento de la vestimenta masculina de esta época podemos destacar como el más claro ejemplo de este canon del que estamos hablando? Los zapatos de punta alargada que se empezaron a usar en el Siglo XIV y que tuvieron su mayor éxito durante el siglo XV. Se llamaban Crakow, por haber sido supuestamente originados en Kraków, la capital de Polonia, y esa punta tan alargada y exagerada se llamaba ‘poulaine’. En pleno momento en boga de esta Moda, la punta llegó a ser tan fina, alargada y apuntada que tenía que ser rellenada con musgo o serrín o incluso ser montada con huesos de ballena, como los corsés, para que se mantuviese tan puntiaguda, o curvada.

Durante esta época también empezó la moda de las chaquetas cortas, que puede que fuesen un desarrollo de la armadura usada en las grandes batallas, y las mallas tremendamente ajustadas, que dejaban entrever los atributos masculinos del hombre así como ensalzaban sus piernas, en especial los músculos de sus pantorrillas y de sus muslos.

Obviamente, este canon de belleza surge principalmente para agradar a las mujeres y despertar su impulso sexual, pero en cierta medida, tenía una dimensión homo-erótica. Tenemos que pensar que estamos hablando de la Edad Media, donde las relaciones de los hombres entre ellos eran de amistades estrechas, dónde se creaban vínculos muy profundos entre hombres con completa naturalidad y donde, además, la tradición de los encuentros homosexuales de la Antigua Grecia no estaban tan distantes, ni tan olvidados. Así, debido también a la erotización y exposición del cuerpo masculino, esa admiración y agrado tenia también un punto de atracción del mismo sexo.
Si es verdad que luego, ocurrió todo lo contrario y la persecución a la homosexualidad hizo que por ejemplo llevar las mallas lo más ajustado posible se convirtiese en un rasgo completo de heterosexualidad.

Además este canon estético equipara las bellezas masculinas y femeninas, y podría ser el perfecto ejemplo de que “el amor entra por los ojos”. En la Edad Media, un joven esbelto y atractivo podía ser considerado tan bello cómo la más preciosa de las damas

En resumen, este canon de belleza es un claro ejemplo de como la Moda surge de la conjunción de varios elementos, como en este caso el propio cuerpo y también la inspiración de la milicia, la caballería y la guerra. Así como la literatura, a la que le debemos parte de la gran fuente de descripciones sobre este canon que nos ha llegado hasta nuestros días, por obras como el romance de Los cuentos de Canterbury, que data del siglo XIV o el romance Cligés, que podemos datarlo en el XII.

Es un canon que fue muy extenso en años, aunque fue derivando a medida que los siglos pasaban y la propia sociedad avanzaba, así como la misma moda, pero es el canon en el cual su final prácticamente derivó en el abandono total del hombre como icono estético y como cuerpo para ser admirado, pero eso ya es casi a mediados del S.XIX y ya tendremos oportunidad de hablar de ese tipo de cuerpo, estética, silueta y canon masculino también, en próximos artículos.

fuente fotográfica:
wikipedia.org
betterlivingthroughbeowulf.com

Un pensamiento en “El canon de belleza masculino en la Edad Media

  1. Pingback: El canon de belleza femenino en la Edad Media | triángulo magazine

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s