TRAS LA AGUJA: Charles Frederick Worth

Charles Frederick Worth nació en Bourne, Lincolnshire, Inglaterra, el 12 de Octubre del año 1825 y es considerado hoy en día como el ‘father of haute couture’ o el ‘the first couturier’ aunque hay gente que prefiere darle este último título a Rose Bertin, que fue una modista de la Reina María Antonieta, y vivió en Paris entre el final del siglo XVIII y el principio del XIX.

Cuando era pequeño, su padre acabó sumido en la bancarrota y abandonó la familia, dejando a su madre trabajando como ama de llaves en una casa de unos parientes suyos. Worth tuvo que ponerse a trabajar pronto, en Londres, donde encontró trabajo como aprendiz y dependiente para dos grandes compañías textiles de Inglaterra. Primero simplemente como vendedor en la casa Swan and Edgar y luego en Lewis and Allenby, casa especializada en la comercialización de la Seda, donde ganó un gran conocimiento en tejidos y sus composiciones, que luego serían una de sus grandes marcas personales en sus colecciones. No solo interesado en la temática de los textiles, Worth visitaba asiduamente la National Gallery y otros museos y exposiciones de Arte, donde se interesaba mayormente en el estudio de retratos históricos, y donde el estudio de los trajes y vestimentas antiguos se convirtió también en una de las grandes inspiraciones de sus colecciones y trabajos, tanto para los trajes más sencillos cómo aquellos destinados para las fiestas o grandes celebraciones.

A la edad de 20 años, en el año 19845, Worth dejó su Inglaterra natal para irse a Paris, que por aquel entonces era capital indiscutible de la Moda. Aunque no fue “llegar y besar el Santo” pronto el diseñador Inglés encontró un trabajo como vendedor en Gagelin, que era una casa de textiles, donde aparte se vendían chales y otros productos ya confeccionados. Debido a su previa experiencia en Londres, no tardó en subir su categoría y llegar a ser el vendedor principal de la casa en la cual llegó incluso a empezar a diseñar y confeccionar sus primeros vestidos allí.

Fue allí donde conoció a su mujer, Marie, con la cual se casó y tuvo dos hijos y que fue la primera en llevar los vestidos diseñados por este diseñador Inglés.

Si hay algo que hay que destacar de Worth es que, desde el principio, tenía muy claro lo que quería hacer y sobretodo, como quería hacerlo. Abandonó la casa Gagelin para abrir su primera casa de costura con su socio de aquel entonces Otto Bobergh, llamada Worth et Bobergh, que abrió sus puertas en el año 1858.

Worth tenía muy claro que la clave de su éxito dependía casi por completo de su entrada en los círculos de la corte francesa, y su principal mirada y meta, era  sin duda, la elegante esposa de Napoleón III, la emperatriz Eugenia.

La emperatriz Eugenia de Montijo, con una creación de Worth.

No podía acceder a la emperatriz de inmediato así que para llegar a ella se dedicó primero a vestir a la princesa Pauline von Mettermich, que era la mujer del embajador austriaco en Francia. Las crónicas de la época constatan que Pauline no era una mujer muy bella, y que además era algo que ella sabía y que no le importaba, porque no tenía mucha vanidad, y que, además, llevaba con humor, y se refería a si misma comparándose con un mono. Pero aunque no tuviese una belleza exterior destacable, lo que si tenía Pauline era mucha clase y mucho sentido del estilo, lo que la convirtió en una clienta perfecta para Worth. No solo era una de las mejores amigas de la emperatriz Eugenia, sino que además no tenía ningún reparo ni miedo en llevar cosas nuevas, creaciones de moda más atrevidas.  Pauline llevó un vestido de Worth en tul y satén blanco, adornado con margaritas y corazones rosas y con bordados en plata, que decidió llevar para una de las recepciones imperiales. Como no podía ser de otra manera, el atuendo no pasó para nada desapercibido en los ojos de la emperatriz Eugenia, que le preguntó inmediatamente quién lo había diseñado. La emperatriz no cabía en su asombro cuando descubrió que había un hombre detrás del diseño y la confección de un vestido tan elegante y etéreo, pero aun así pidió al diseñador que le llevase varios de sus vestidos para ver si alguno era de su agrado.

Worth decidió tratar de enamorar  a la emperatriz con un vestido de seda de Lyon brocado, que ella rechazó porque decía que el brocado no era de su agrado, que le recordaba a las telas que se usaban en las cortinas y en las tapicerías. Para la suerte de Worth, el emperador Napoleón III vio el vestido y cuando se enteró que era de seda de Lyon, le hizo prometer a su esposa que lo usaría.

Después de eso, Worth se convirtió en uno de los modistos de la emperatriz, aunque si que es cierto que nunca llegó a tener el puesto de modisto principal, o modisto real, Worth era sin duda el favorito de la emperatriz Eugenia, que no dudaba en usar los vestidos del diseñador inglés para cualquier tipo de ocasión, enamorada de la manera de trabajar y de los impecables trajes que siempre le mostraba.
Esto llevó además, que las principales damas de la corte francesa, escogieran a Worth como diseñador y modisto de la mayoría de sus trajes, Worth había conseguido sus objetivos, entrar de lleno en la corte francesa.

Padre de la Alta Costura o no, lo que tenemos que decir de Worth es que era un auténtico visionario y fue el primero en introducir ciertos elementos a las Casas de Costura, que ahora son típicos de marcas de Moda y que han llegado hasta nuestros días.
Worth fue también un auténtico pionero en el desarrollo de la técnica de la costura y el patronaje. Por ejemplo, Worth fue el primero en utilizar modelos de carne y hueso para presentar sus colecciones, y también desarrolló un sistema de patronaje sencillo, que hacía que las transformaciones y la manera de cortar los tejidos fuese de una manera mucho más sencilla y fluida.

Hay que destacar también que Worth empezó a desarrollar su marca de Moda cuando el concepto del Modisto empezaba a cambiar. Antes el modisto estaba a completa merced de su clientela, la cual decidía como quería el vestido, bajo qué condiciones, con qué tipo de acabados, y que tipo de tejidos. En cambio cuando la figura de modisto empezó a evolucionar en la figura de Diseñador, el poder cambió de manos. Ya era el diseñador el que decidía el cómo y el por qué de cada diseño, y elegía absolutamente todo desde el tipo de patronaje, hasta el más mínimo acabado. Esto se puede ver bien en como los gustos personales de Worth, influenciaban sus diseños. El diseñador Inglés, por ejemplo, no tenía ningún aprecio por los bonnets o los capotes, que sin embargo eran más que famosos por aquella época, y para intentar contrarrestar su fama, Worth diseñó unos gorros a los que llamó jaunty hats, cómo sustitución a los capotes, y que se llevaban en el centro de la cabeza, pero ladeados de una manera ‘garbosa’ o ‘alegre’ que es lo significa la palabra jaunty.

También hay mucha fama alrededor de la figura de Worth, se le cita con frecuencia como el creador de la crinolina aunque recientemente, la historiadora del traje Diane de Marley, que ha estudiado intensamente el trabajo de Worth, ha desmentido esta afirmación. Afirma que Worth modificó la crinolina, pero que definitivamente no fue un diseño ni una invención de este modisto inglés. Cierto es, que el diseño de Worth fue bastante revolucionario, moviendo todas las capas y el peso de la crinolina hacía la parte de detrás del cuerpo de la mujer, y dejando la crinolina completamente plana por delante, pero aun así manteniendo la silueta ancha tan típica de las crinolinas. Este fue el diseño original de Worth, y es cierto que esta crinolina acabó derivando en el polisón años más tarde.

Worth es también el primer diseñador en preocuparse por crear una marca y un estilo propio, algo que después de él se dedicaron a seguir todas las casas de alta costura de París. El estilo de Worth se basaba principalmente en un corte y una adaptación del vestido impecable, obviamente derivado de su pasado inglés, siendo Inglaterra la cuna de los grandes sastres. Sus colecciones y vestidos también tenían un gran aire e influencia de vestimenta histórica, que unida a su gran maestría en el corte y la confección así como su gran conocimiento y capacidad de elección de tejidos y pasamanerías, hacían de sus vestidos piezas magnificas e increíblemente trabajadas, merecidas de la clientela de aristocracia que poblaba su casa y pasaba por sus manos.
Siendo su conocimiento de los tejidos tan vasto y amplio, todas sus colecciones estaban realizadas con los más ricos y lujosos tejidos que se podían encontrar, que obviamente estaban trabajados a mano con los más detallados bordados e imaginerías.

Worth no sólo trabajaba con vestidos de noche dedicados a las más exclusivas fiestas y cenas desarrolladas en la corte francesa de la época, ofrecía a sus clientas, y no sólo a aquellas con un nivel de vida alto y una fortuna amplia, un fondo de armario completo. Desde vestidos de mañana y tarde, así como vestidos de noche. Diseñaba vestidos de novia y un gran abanico de complementos y debido a la fama que derivó de vestir a la emperatriz Eugenia, diseñó muchos trajes de escena llevados por grandes actrices y cantantes de la época.

Todo fue un mundo de ensueño para Worth, incluso cuando el Segundo Imperio cayo a finales de los años 1870 y la emperatriz Eugenia tuvo que exiliar a Inglaterra. Todo apuntaba que el diseñador iba a caer en desgracia, pero fuera de la realidad. Siguió diseñando y creando sus increíbles vestidos y amplió su clientela a aquellas cortes reales que crecían en Europa, como la Rusa, la Sueca o la Italiana y de hecho diseñó trajes para miembros de la aristocracia tan icónicos como fueron Sissi Emperatriz, la que fue emperatriz de Austria y Reina de Hungría.

“The house of Worth” era ya un auténtico nombre y status con una fama construida alrededor de las creaciones de este diseñador, que siguió en manos de sus hijos tras la muerte de Worth, el 10 de marzo de 1895, los cuales seguían diseñando con la misma línea de elegancia y distinción que eran marca característica de los diseños de su padre.

La moda no se inventó por Worth, pero si es verdad que gracias a él, varios elementos de la industria de la Alta Costura como la conocemos ahora, han llegado a nosotros. Creó un imperio basado en la elegancia y el gusto, y pasó su vida creando diseños maravilloso que ahora mismo están expuestos en museos alrededor del mundo como verdaderas piezas de Arte, porque de ser algo, la Alta Costura es la expresión artística más grande dentro de la Moda.

fuente fotográfica:
wikipedia.org
tumblr.com

5 pensamientos en “TRAS LA AGUJA: Charles Frederick Worth

  1. Pingback: THEY GOT THE LOOK: La Emperatriz Sissi | triángulo magazine

    • Muchísimas gracias por tu comentario, nos alegra que te haya gustado.
      Worth se merece sin duda el calificativo de padre de la Alta Costura, ¡un gran genio de la Moda al que le debemos mucho!

  2. Pingback: París, capital de la moda | triángulo magazine

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