THEY GOT THE LOOK: Esther Williams

En pleno ecuador del verano de 2013 y son su muerte más que reciente, murió el 6 del pasado mes de Junio, es imposible para nosotras hablar de verano y bañadores y su historia sin mencionar a la persona a la que le dedicamos este THEY GOT THE LOOK, Esther Williams.

Llamada la Hija de Neptuno, o la Sirena del Millón de Dólares, nombre de una de sus más famosas películas y de su autobiografía, Esther Williams sabía sus limitaciones. En una entrevista al principio de su carrera, tenía claro sus barreras. “I know I can’t act. I know I can’t dance. I can’t sing, but I’m going to keep trying until I get it right.”

Entonces, ¿cómo es que una ex-nadadora de natación sincronizada, que podría haber sido la estrella de los juegos olímpicos de Helsinki del año 1940, si no hubiese sido por la Segunda Guerra Mundial, llegó a convertirse en una de las estrellas más aclamadas, y por qué no mencionar también, de las mejores pagadas, de ese Hollywood glamuroso de los años 40 y 50?

La primera y principal razón de su éxito, es el hecho que a Esther Williams principalmente le debemos, la creación de un género completamente nuevo, los Musicales acuáticos, del que ella fue estrella indiscutible. Enfundada en sus mejores trajes de baño y con un físico atlético y envidiable resultado de los años de un exhaustivo entrenamiento deportivo, Esther Williams fue la protagonista de varias películas que han llegado a icónicas a nuestros días, como Bathing Beauty, que llegó a España bajo el nombre Escuela de Sirenas, la ya mencionada Million Dolar Mermaid o Fiesta. Películas que juntaban ese glamour y clase indiscutible de la Edad de Oro de Hollywood con canciones pegadizas y números acuáticos que no dejaban a nadie indiferente, y aunque Esther Williams no fuese la mejor actriz en ese momento, era sin duda la más indicada para todos sus papeles.

No sólo era increíblemente guapa, con una cara típicamente de los años 40 y 50, sus rizos y sus flores en el pelo y esas cejas tan arqueadas, con esos labios tan oscuros. Su cuerpo era sin duda su mejor arma, quizá porque era una de las primeras veces que un cuerpo femenino tan trabajado, esbelto y atlético, sus músculos de sus piernas y sus brazos sólo podían ser considerados como casi obras de arte, se convertía en el centro de atención de todos.
Además se convirtió en icono de Moda en el momento en el que esos bañadores de una sola pieza que empezó a llevar en todas sus películas, se vieron copiados en todas las playas americanas, popularizado por el cine como otro gran medio de difusión de la Moda.

Tenía, además, un humor peculiar y una actitud que podría ser extraña, pero lo que hizo icónica a Esther Williams además de su cuerpo y sus bailes debajo del agua, fue ese carácter risueño y extremadamente alegre que la impregnaba como persona. Al ser una actriz enfundada en trajes de baño, se esperaba una actitud más sensual, seria, como una modelo Pin-up , como las mujeres fatales que plagaban las películas de esta época, pero ahí teníamos a Esther, casi sin enseñar escote y con esos típicos bañadores de los años 50 llegando casi hasta el muslo, mostrando y proyectando otro tipo de imagen.

Un ejemplo claro de su actitud es la respuesta que le dio a un periodista de TIME cuando le preguntó por qué los trajes de baño antiguos tenían ese feeling tan estúpido. Ella le preguntó un poco exasperada que cuantos años tenía y cuando el reportero le contestó que 28 ella simplemente le dijo: “God, all you’re looking at is T. and A.”

Aunque una, por no decir la que más, icónica nadadora hecha actriz, no fue, de todas maneras, la primera estrella del mundo de la natación que cambiaba el agua por los platós de rodaje, ya que antes que llegase ella, Hollywood ya había convertido a un nadador profesional, en Tarzán.

Así, Esther Jane Williams nacía en Inglewood, California, el 8 de Agosto de 1921 y era la más joven de cinco hermanos.  Desde el momento en el que empezó a nadar, a la tierna edad de 6 años, sabía que el agua era su verdadero elemento, la expresión como pez en el agua le encajaba a la perfección. Empezó su carrera deportiva dentro del mundo de la natación y en el año 1939, con sólo 18 años de edad, Esther Williams se hacía como ganadora de los 100 metros estilo libre y los 100 metros braza una competición femenina a nivel nacional. Teniendo la fuerza, la juventud, la técnica y sobretodo la ambición, después de este éxito empezó a trabajar para convertirse en medallista olímpica, pero la Segunda Guerra Mundial acabó con sus sueños y sus ambiciones porque los juegos de Helsinki fueron cancelados.

Pero, no dejó que sus frustradas ambiciones olímpicas parasen su camino, y en ese mismo año, 1940, ya estaba entrando dentro del mundo del cine, a pesar de tener cero formación en el campo artístico. En el año 1942 estaba ya rodando su primera película llamada Andy Hardy’s Double Life y sólo dos años más tarde,  en el año 1944, saltaba la fama, casi literalmente con la archiconocida Escuela de Sirenas. Después, vino Million Dollar Mermaid, que fue un claro éxito como película biográfica sobre la nadadora Australiana Anette Kellerman, de la cual además ya os hemos hablado en la trayectoria e historia del traje de baño.

Y de ahí las películas de temática parecida con Esther danzando en piscinas se fueron sucediendo una detrás de otra, prácticamente eclipsándose unas a otras y lanzando a nuestra actriz de hoy al más increíble de los estrellatos.

Cierto es que, a pesar de su gran éxito, o precisamente debido a él, pronto la actriz empezó a sentirse encasillada, con tanta floritura acuática, y quiso salir de esos papeles, y de las piscinas ya de paso, para intentar encarar papeles más serios, que requiriesen una carga interpretativa más fuerte. Rogó a MGM que le diese por favor papeles dramáticos y fuera de la comedia-romántica a la que estaba acostumbrada, pero se lo negaron en rotundo, ya que sus papeles más serios, no fueron muy bien acogidos. Esto levantó muchas ampollas, ya que había gente que no consideraba a Esther Williams una verdadera actriz cuando la sacabas del agua. “Wet, she’s a star. Dry, she ain’t.” Decía de ella Fanny Brice, una popular cantante americana que murió durante los años 50.

Ha sido famosa también por sus matrimonios, cuatro en total y fallidos la mayoría, de los cuales tuvo tres hijos. Cabe destacar de todas maneras, que cuando le preguntaban a Williams por su hombre favorito, ella contestaba, sin ninguna duda: The water.

Esther Williams en una de sus útimas fotografías, en el año 2004.

Esther Williams murió hace un par de meses prácticamente, de muerte natural, en su casa de Beverly Hills el 6 de Junio de este mismo año. Es cierto que su salud había empeorado bastante en los últimos años, pero se dice que nunca dejó de nadar, todos los días, porque como ella decía el agua era reamente su elemento y es el único deporte que puedes practicar durante toda tu vida sin miedo a lesionarte.

fuente de imágenes:
time.com
nytimes.com
guim.co.uk

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