¡Madrid me mata!

¿La Movida Madrileña? No sólo fue Alaska y los Pegamoides, o cualquier grupo del momento, aunque sea lo que más haya llegado a nuestros días.
Porque aunque los grupos musicales sean lo que nos haya llegado más ahora como algo casi innato a una memoria colectiva de una época en la que la mitad no habíamos ni nacido, y la otra mitad éramos demasiado pequeño para recordarla, la Movida tuvo otras muchas representaciones.

Tuvo a una gran escena de pintores y artistas que la mayoría de las veces estuvieron muy, muy relacionados con la escena musical, aunque en cierto modo, fueron más desconocidos. Tuvo fanzines de música y de arte, que eran publicaciones pequeñas pero ambicionas, que representaban realidades tanto sociales como artísticas, y que daban alas y difusión a todo tipo de cosas. Tuvo el cine, con la mayor representación de Pedro Almodóvar, y también tuvo comics como un nuevo formato que tenía de todo.

La Movida es la típica cosa que te encanta o que odias. Es como si no tuviese un término medio. Pero es un poco como la famosa frase de Oscar Wilde: “Lo importante es que hablen de ti, aunque sea bien.” Y por eso, hay algo que hay que reconocerle a la Movida, aunque sea desde la más pura admiración, o el más profundo desprecio, o del simple desdén, y es admitir y reconocer ese carácter renacentista que tuvo, en el que varios lados del prisma artístico fueron representados. Sí, la música fue uno de ellos, el que más dio la nota, él más conocido quizá, pero no el único.

La Movida era una amalgama de gente que se salía de lo convencional, que tenía inquietudes y puntos en común y que estos los dejaban salir y fluir de cualquier manera. Ya sea con la música, el arte, o incluso el cine y la escritura.

La exposición “El papel de la Movida: Arte sobre Papel en el Madrid de los Ochenta” que podemos visitar en el MUSEO ABC hasta el 22 de Septiembre, intenta poner de manifiesto esta pluralidad artística que supuso un movimiento como La Movida.

Su título, está enfocado en un doble sentido. Papel, porque todas las obras representadas en la exposición tienen como formato de representación el papel, ya sea obras artísticas, revistas y fanzines, fotografías, libros o portadas de discos. Pero también un papel en el sentido menos literal y más figurado. Habla del verdadero papel de la Movida, como una pieza clave de la modernización y revolución dentro de España, que juntaba un poco de todo en un batiburrillo de gente y de ideas. Parte movimiento artístico y otra parte estallido social, que fue ese Madrid de la década de los 80.

Nos quedamos, dentro del folleto de presentación de la exposición, con la parte que pensamos que más define y explica el verdadero objetivo de esta exposición.

“A través de sus distintas secciones se trata de recuperar el espíritu de unos años verdaderamente fascinantes y es, por eso mismo, una historia sobre la inocencia, la ambición, la soledad, la pérdida y el deseo de vivir y de crear, plasmados sobre un papel. Es, en definitiva, una exposición de las muchas posibles sobre estos años, que son inabarcables de puro intensos, y sobre el papel del papel.”

La exposición del Museo ABC, “El papel de la Movida”, no es una exposición excesivamente grande, pero en un pequeño espacio hace un barrido de lo que fueron grandes claves y manifestaciones de La Movida, dejando casi de forma sorprendente y casi completamente de lado, la figura de la música y abriendo paso a otras formas de expresión, algunas menos conocidas o más escondidas, que otras.

La exposición está dividida en varias secciones, que intentan abarcar todo lo que fue la Movida, o lo que abarcó la Movida. Sobre las paredes de la sala dedicada para la exposición, y nada más entrar empieza la sección de representación gráfica, con posters de conciertos, películas o festivales que se pudieron ver y visitar en los 80, cómo los míticos Parálisis Permanente, o El Gabinete CaliGari.

Bajando las escaleras se llega a la sala central de la exposición, donde se mezcla los colores saturados de las paredes con las luces intensas, creando un escenario perfecto. En la tres paredes restantes, se presentan cuadros, fotografías y portadas de discos, que son tres secciones más en el recorrido de la exposición. La Movida y la fotografía, la Movida y el Arte, la Movida y la Música, a la que tenemos que añadir con otra pequeña sección, La Movida y la Moda.

Desde bocetos a grandes y trabajados cuadros y desde fotografías de la icónica noche madrileña de la época a ilustraciones con miles de anotaciones sobre diseños imposibles, no se hace largo ni aburrido pasar de un cuadro a otro, de una pared a otra viendo una serie de instantáneas que nos llevan a épocas que no hemos vivido, pero que por un lado nos gustaría haberlo hecho. Muchas de las obras expuestas tienen más de 30 años, pero de alguna manera siguen siendo actuales, siguen siendo modernas.

En los discos, están literalmente todos, o casi todos. Desde Tino Casal a Radio Futura. O desde Las chinas a Alaska. A cada cual más inquietante con portadas de Vinilo más interesantes y originales, es muy difícil quedarse con una en concreto.

Después de terminar las tres paredes, sólo nos quedan unos muebles de un blanco puro iluminados con luces de colores y con unas grandes cajoneras que recogen la parte que puede ser considerada como literalmente papel de toda la exposición. Recoge libros, algunos actuales escritos sobre la década de los Ochenta en un momento de recuero u homenaje, otros, escritos durante los 80 y que sirven como retrato de la realidad de estos años.

Dentro de los cajones también encontramos revistas y fanzines, que eran de suma importancia durante esos años. Publicaciones como La Víbora, Hélice o Madrid me mata que fueron un icono de la época, pueden ser vistos en primeros números o últimos, sus pósters o simplemente sus portadas.

También novelas, que van desde el trabajo de Francisco Umbral con su “Guía de la Posmodernidad” al trabajo “Ángeles de Neón: Fin de Siglo en Madrid 1981-2001” del periodista Juan Carlos de la Iglesia, que hace un barrido por el Madrid de la Movida y los años que la siguieron.

Tenemos también cómics, cuyo mayor y principal representante es sin duda Nazario, pintor e ilustrador de origen andaluz al cual le debemos el nacimiento y expansión del cómic underground español, que se ve representado en esta exposición con dos de sus trabajos.

El papel de la Movida es una exposición por la cual merece la pena dejarse caer. No quita mucho tiempo, es corta y es entretenida y es como mirar a otra cara de un cristal del que quizá ya hemos mirado demasiado y salir con otro punto de vista, con más conocimiento y con más experiencia.

 

fuente fotográfica:
andrea g.
mónica b.

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