THEY GOT THE LOOK: Anna Wintour

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Mucho se habla sobre la vida de Anna Wintour, y sobre todo de sus apariciones. Pero aunque no os lo creáis, antes de que el corte de pelo bob (perfectamente peinado), las gafas de sol, una expresión distante y un estilismo milimetrado fueran sus señas de identidad; Anna tuvo un pasado (y con el pelo más largo).

Nacida en Londres el 3 de Noviembre de 1949, hija de Charles Wintour (editor de la revista Evening Standard),  desde joven tuvo contacto con la moda a través de su padre,  quién le consultaba sobre cómo hacer la publicación más relevante para los jóvenes. En sus años escolares ya mostraba cierta rebeldía en cuanto a los códigos de vestimenta, subiéndose el dobladillo de sus faldas. Su interés en la moda creció con las lecturas de revistas como Ready, Steady, Go!  y los ejemplares de Seventeen que su abuela le enviaba desde América.

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Anna Wintour en sus años adolescentes

 En cuanto a su futuro, ella misma decía en el documental The September Issue que “Realmente pienso que mi padre decidió por mí que debería trabajar en moda”. Él mismo consiguió que a sus 15 años trabajase en la boutique Biba. Al año siguiente abandonó la escuela North London Colegiate, y empezó un programa de formación en Harrods a la vez que tomaba clases de moda en una escuela cercana.

Sus primeros pasos dentro del mundo de la moda fue a través de su novio de juventud Richard Neville en la popular y controvertida revista Oz. Más tarde se adentró en el  periodismo de moda trabajando como primera asistente editorial para dos revistas, Harper’s & Queen ( Harper’s Bazaar se fusionó con la revista Queen  por un tiempo). Allí, Anna descubrió a la modelo Annabel Hodin (ex compañera en North London), y usó los contactos que había establecido en su trabajo para usar localizaciones para sesiones de fotos innovadoras con fotógrafos como Helmut Newton. En una de ellas, por ejemplo, recreaba los trabajos de Renoir y Manet con modelos que llevaban botas go-gó. Pero después de ciertos desencuentros con su rival Min Hogg, decidió despedirse y mudarse a Nueva York con su novio Jon Bradshaw,  periodista freelance.

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Retrato de una joven Anna con su corte de pelo característico.

Allí Wintour trabajó como editora de moda junior en Harper’s Bazaar , donde duró menos de un año antes de ser despedida. Poco después, Anna se convirtió en editora de moda de la revista Viva. Fue el primer trabajo donde tuvo su primer asistente personal y comenzó su reputación como una jefa “exigente y difícil”.  Según su biógrafo, prefiere no hacer referencia de su trabajo en esta revista por sus conexiones con la revista Penthouse (no le enorgullecería trabajar en las mismas oficinas por donde circulaban modelos desnudas constantemente).

En 1986, se convirtió en editora de la Vogue  británica. Acerca de la revista, le dijo al periódico Evening Standard que quería llegar a “un nuevo tipo de mujer que está interesada en los negocios y en el dinero. Ya no tiene tiempo para comprar. Quiere conocer qué y por qué y dónde y cómo”. Sus ideas eran claras desde un principio, hacía cambios en la revista sin poner en conocimiento de su superior, y después de ocupar el lugar del anterior editor principal, hizo cambios en la estructura de la plantilla y de la revista, donde se ganó el apodo de “Nuclear Wintour”.

Un año más tarde  volvió a Nueva York como editora de la revista House & Garden, donde volvió a realizar cambios en su estructura, cancelando en su primera semana una sesión de fotos valorada en 2 millones de dólares y algunos artículos.  De hecho, añadía a los reportajes prendas de moda, lo que provocó que comenzasen a llamar irónicamente a la revista House & Garment, perdiendo lectores.

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Primera portada de Vogue Usa en Noviembre de 1988.

Diez meses después comenzó su carrera en la misma revista para la cual aún hoy día trabaja, Vogue USA. Ya como era habitual, Anna hizo cambos en la revista.  De las clásicas portadas que Mirabella hacía en estudio con retratos de modelos reconocidas, Wintour preferió hacer lo mismo que su antecesora Diana Vreeland, mostrando más el cuerpo de modelos casi desconocidas y en exteriores. Su primera portada, en Noviembre de 1988, muestra a la joven modelo de 19 años Michaela Bercu vestida con una chaqueta enjoyada de Christian Lacroix valorada en 10.000 dólares con un par de pantalones desteñidos de marca “barata” de 50 dólares.  Fue la primera portada de Vogue Usa en el que una modelo llevaba vaqueros.

De su carácter, la describen como emocionalmente distante incluso aquellos que la conocen bien. La misma Grace Coddington dice “I think she enjoys not being completely approachable. Just her office is very intimidating. You have to walk about a mile into the office before you get to her desk and I’m sure it’s intentional”. Descrita en ocasiones como una mujer perfeccionista con quién la rutina se hace imposible; una de sus antiguas asistentes, Lauren Weisberger, escribió un libro lllamado El diablo viste de Prada el cual está “inspirado” en su trabajo como asistente personal para Wintour.

Respecto al estilo personal de Anna Wintour, muy estudiado y analizado por los medios, no siempre fue tan cuidado al milímetro como lo es ahora. Al principio de su carrera, solía mezclar camisetas y tops de moda con vaqueros de diseño; pero a su entrada en Vogue, lo cambió a trajes de Chanel con minifalda (que continuó llevando durante el embarazo de sus hijos Charles and Katherine). En 2013 fue nombrada por The Guardian como una de las mujeres “mayor de 50” mejor vestida.

El uso de pieles en su vestuario y en sus publicaciones ha sido objeto de ira de PETA, quienes en más de una ocasión la han atacado lanzándole tofu mientras esperaba a entrar a un desfile o poniéndole sobre su plato en un restaurante un mapache muerto. A pesar de ello, Anna sigue negándose a aceptar en sus revistas anuncios pagados sobre los derechos de los animales y haciendo editoriales con prendas de piel. Tom Florio, compañero de Vogue afirma que “Nadie llevaba pieles hasta que ella las puso en portada en 1990. Ella incitó a toda la industria.”

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El estilo de Wintour en los años 90 puede incluso usarse en la moda de este año.

Actualmente, además de su generoso salario de $5 millones de dólares al año,  también cuenta con generosos beneficios, como un presupuesto de $50,000 dólares para ropa, un chófer de un Mercedes S-Class y una suite en el Hotel Ritz de París mientras asiste la semana de la moda en esa ciudad.

Pero no creáis que todo en Anna Wintour es pura frialdad, su poder e influencia lo emplea en causas filantrópicas.  Es fiduciaria del  Museo Metropolitano de Arte en Nueva York y creó la Fundación CFDA/Vogue para alentar y apoyar a diseñadores de moda desconocidos. También, desde 1990, ha reunido más de 10 millones de dólares para asociaciones que ayudan contra el sida, organizando eventos benéficos.

Si queréis saber un poco más sobre ella, os recomiendo que veáis el documental realizado por R. J. Cutler en 2007, en el que se conoce el trabajo de uno de los números de moda más importantes de todo el año: The September Issue.

2 pensamientos en “THEY GOT THE LOOK: Anna Wintour

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