INTERSEXUADOS: La Metamorfosis de Hermafrodito y Salmacis

Podéis pensar que una sección dedicada al cuerpo en una revista centrada en la Moda y su asociación con la Historia y el Arte no tiene mucho que ver, sin embargo, sobre el cuerpo es sobre el que se lleva la ropa y sobre el cual se ha construido la vestimenta. Muchos conceptos de historia, sociología y psicología de la Moda han surgido primero de la concepción del cuerpo, seguidos de la concepción de la vestimenta.

Por eso decidimos dedicar esta sección a todos aquellas personas, o grupos, que han desarrollado un tipo de vida, o que han sido forzados a realizar un tipo de funciones determinados por el cuerpo con el que han nacido, o también en muchos casos por haber modificado, a veces de forma voluntaria, el cuerpo con el que no se sentían completamente identificados al nacer.

No podíamos estrenar esta sección sin hablar de la Metamorfosis de Hermafrodito y Salmacis, de donde nace el concepto de lo que se ha conocido muchos años como hermafroditismo y se ha acabado denominando, para su vertiente sexual humana, de un modo mucho más concreto, intersexualidad.

Hermafrodito es un personaje de la mitología griega, hijo de Hermes y Afrodita, siendo su nombre la combinación de los nombres de estos. Fue fruto de una relación adúltera, y su madre Afrodita al sentirse culpable, mandó a Hermafrodito al monte Ida, donde fue criado por ninfas.

Hermafroditó creció convirtiéndose en un joven de gran belleza, llegando hasta el punto que la náyade Salmacis se enamoró profundamente de él. Cuando Hermafrodito estaba bañándose desnudo en un lago, ella intentó conquistarlo aunque él se negó en rotundo. La ninfa no desistió y cogiéndole en un fuerte abrazo, lo arrastró al fondo del lago mientras suplicaba a los dioses que sus cuerpos jamás fuesen separados: “Te debates en vano, hombre cruel. ¡Dioses! Haced que nada pueda separarlo de mí ni separarme de él.” Los dioses escucharon sus plegarias y le concedieron su deseo haciendo que los cuerpos de Salmacis y Hermafrodito se fundieran en uno solo, que tenía dos sexos.

Ante esto, Heramafrodito suplicó a Hermes y Afrodita que cualquiera que se bañara en ese mismo lago corriese la misma suerte que él, así cualquier hombre que se bañara en ese lago, se le quitaría la virilidad ya que sus padres le concedieron ese deseo.

Esta historia de amor y de creación de un ser con dos sexos está narrada en la Metamorfosis de Ovidio, en su libro IV.

«Aunque luches, malvado», dijo,
«no, aun así, escaparás. Así, dioses, lo ordenéis, y a él
ningún día de mí, ni a mí separe de él».
Los votos tuvieron sus dioses, pues, mezclados, de los dos
los cuerpos se unieron y una faz se introduce en ellos
única; como si alguien, que juntos conduce en una corteza unas ramas,
al crecer, juntarse ellas, y al par desarrollarse contempla,
así, cuando en un abrazo tenaz se unieron sus miembros,
ni dos son, sino su forma doble, ni que mujer decirse
ni que muchacho, pueda, y ni lo uno y lo otro, y también lo uno y lo otro, parece.
Así pues, cuando a él las fluentes ondas, adonde hombre había descendido,
ve que semihombre lo habían hecho, y que se ablandaron en ellas
sus miembros, sus manos tendiendo, pero ya no con voz viril,
el Hermafrodito dice: «Al nacido dad vuestro de regalos,
padre y también genetriz, que de ambos el nombre tiene,
que quien quiera que a estas fontanas hombre llegara, salga de ahí
semihombre y súbitamente se ablande, tocadas, en las aguas».
Conmovidos ambos padres, de su nacido biforme válidas las palabras
hicieron y con una incierta droga la fontana tiñeron»

fuente fotográfica: wikipedia

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