¡Qué la tela te envuelva!

A la hora de realizar una prenda, una vez que se tiene claro el tejido, los colores y el diseño, el siguiente paso es llevar esa prenda a la realidad. Para ello hay dos opciones: el patronaje, o el modelaje. ¿La diferencia? Son dos técnicas, dos métodos de trabajo totalmente diferentes.El patronaje se basa en medidas, las cuales se pasan al papel. Es decir, se mide el pecho, la cintura, el cuello… y eso se pasa al papel. Es un método de trabajo que, a pesar de que permite la personalización de las medidas para cada persona, se basa en la estandarización de las tallas. Por eso, a veces, una camisa te puede quedar larga de manga, pero justa de pecho.

Un patrón para una parte de arriba.

Un patrón en japonés para una parte de arriba.

El modelaje, en cambio, consiste en el trabajo directo sobre el maniquí. Con un tejido, intentando siempre que sea lo más parecido al tejido final, se empieza a modelar, a crear pliegues, pinzas, volantes… directamente sobre el maniquí. Sería como un artesano trabajando con el barro, creando una escultura de la nada.

El maestro Cristóbal Balenciaga

El maestro Cristóbal Balenciaga

La imagen que tenemos del traje es que hasta, básicamente la Edad Media, la gente no se vestía, sino, más bien, se cubría con tejidos. Esto se debe a la ropa de griegos y romanos. En Breve historia del traje y la moda, James Laver nos la describe así: “El traje griego, en este largo periodo, se caracterizó por carecer de forma propia. Los trajes consistían en rectángulos de tela de tamaño variable que se enrollaban o colgaban del cuerpo sin cortar la tela para ello. Había, por supuesto, una gran variedad en la forma de ponerse las prendas, pero las características básicas permanecieron inalterables.”  La imagen de cubrimiento, frente a vestidura está basada en la descripción de Laver, pero no hay que olvidar a Creta. En las figuras femeninas que nos han llegado podemos observar que el traje de estas era más elaborado que el griego, llegando a usarse corsés.

Diosa de las serpientes

Diosa de las serpientes

De esta forma llegamos a la Edad Media, donde la ropa cada vez es más compleja (¡con mangas y todo!). Las túnicas cada vez se hacen más ricas en su decoración, y el cuerpo cada vez está mas cubierto: túnica interior, exterior, manto… Las conquistas y reconquistas se ven reflejadas en las prendas, adaptando formas extranjeras, ajustándose al cuerpo mediante botones.

Esta evolución del gusto, que cada día requería mayor habilidad, se vio reflejada, no sólo en los tejidos, en su decoración, sino en el corte de las prendas. Se hizo necesario que el trabajo del cortador y del sastre mejorara. En Historia del traje en Europa, Max Von Boehn, nos cuenta como se produjo la especialización del sastre. En un principio, la profesión de traje y tejedor iban de la mano, siendo las mujeres las encargadas de ello en los hogares. Es a partir del siglo XII cuando, por primera vez, en Alemania, se produce la división entre tejedores y sastres. En el siglo XIII el gremio de sastres vuelve a dividirse según la especialidad de cada uno. “Pronto se llevó aún más lejos la separación y hubo sastres para los hombres y costureras para las mujeres. La dificultada del traje está en el corte, (…) se ha efectuado en todos los tiempos y países otra separación desde este punto de vista, quedando el corte reservado para los hombres y la costura a cargo de las mujeres.

Tailor_Book_of_TradesA lo largo de la Historia del Traje el corte de las prendas va mejorando, pudiendo considerar que fue gracias al empuje de los hombres, pues durante mucho tiempo fueron ellos los que llevaban la batuta de la moda, el que esto se produjera.

Destaca el hecho de que, mientras el modelaje fue el método empleado a lo largo de los siglos, ha sido el patronaje el que se ha acabado imponiendo, debido a factores como reducción de costes, facilidad, tecnología… A pesar de ello, el modelaje aún es la técnica usada en la Alta Costura.

Fuente imágenes

Itohen

Style Lovely

Wikipedia

Wikimedia

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