Marqués de Sade: ¿Erótica y libertad, o locura y depravación?

“Mi manera de pensar es el fruto de mis reflexiones; está en relación con mi existencia, con mi organización. No tengo el poder de cambiarla; y aunque lo tuviera no lo haría. Esta manera de pensar que censuráis es el único consuelo de mi vida; me alivia de todas las penas en la cárcel, constituye todos mis placeres en el mundo, y me importa más que la vida. La causa de mi desgracia no es mi manera de pensar sino la manera de pensar de los otros.”

¿Cuándo escucháis Marqués de Sade’ en qué pensáis? Probablemente en depravación, en cadenas, en sexo desenfrenado, en libros una vez censurados pero recuperados como obras de la erótica, de la más retorcida perversión sexual. Se ha hablado de él hasta la saciedad, pero no podíamos dejar a un personaje como Sade fuera de nuestra Semana de la Locura.

Aristócrata francés, formado en un colegio jesuítico y con una gran carrera militar tras su espalda, llegando a luchar en la Guerra de los Siete Años, el Marqués de Sade ha llegado a nuestros días como un libertino, un escritor de los relatos y cuentos eróticos más explícitos y depravados y por ‘regalarnos’ su nombre como el inicio de una tendencia sexual.

Condenado varias veces en vida por sus escándalos de índole sexual, que giraban normalmente alrededor de la prostitución y de las orgías (frecuentemente realizadas con prostitutas también), fue encarcelado por distintos regímenes dentro de Francia desde el Gobierno Absolutista pasando por la Francia Revolucionaria a la Francia post-revolucionaria, juntando todos los años que el Marqués de Sade permaneció encerrado ya sea en cárceles o en asilos “para locos” se suman más de veinticinco.

Filósofo, pensador y escritor, Sade desarrolló la mayoría de su creación literaria encerrado en la cárcel. Una de sus mayores obras, Justine o los infortunios de la virtud fue escrita durante una de las largas temporadas que pasó encerrado en la Bastilla. Todos sus libros, de los que podemos destacar Los 120 días de Sodoma, La filosofía del Tocador o Juliette o las propiedades del vicio fueron incluidos en el Index Librorum Prohibitorum, es decir, el índice de los libros prohibidos publicados por la Iglesia católica.

Esto no impidió que sus libros se moviesen de manera clandestina, y que llegasen a manos de otros escritores y filósofos que probablemente apreciaron más la obra de Sade de lo que hicieron la gente de su tiempo. Fue sobre todo en el siglo XIX y en el siglo XX cuando la obra de Sade empezó a tener más relevancia. Es sabido que el escritor francés Flaubert, el autor de Madame Bovary, llamaba en privado al autor “El gran Sade” y André Breton y su grupo de surrealistas lo llamaban el “Divino Marqués”.

No sólo debería hablarse de Sade por lo que nos ha llegado a hoy en día, como su nombre ha derivado en el sadismo, esa corriente sexual donde el hacer daño a otra persona se convierte en fuente de placer. Además de eso fue un pensador racionalista así como un aclamado y gran defensor del ateísmo. A su vez era un gran lector, influenciado por las ideas de Rousseau y fanático de los trabajos de escritores clásicos como Seneca y también lector incondicional del escritor español Cervantes.

Pero, después de una introducción general, nos tenemos que ir directamente a la gran pregunta.
El Marqués de Sade, ¿un genio o un loco?

Ilustraciones de las obras de Sade.

Es difícil tratar a un personaje como Sade desde el punto de vista que tenemos ahora, con una sociedad mucho más abierta, con unos gobiernos (supuestamente) laicos y aconfesionales, y despojados de dogmas y paradigmas que tenían que ser seguidos como eran los de la Iglesia Católica en la Francia Absolutista donde Sade fue primero encarcelado, y años después donde la religión seguía cumpliendo un gran papel.

Tachado de depravado, de desviado y finalmente de loco, probablemente una persona como Sade hoy en día en el seno de una sociedad occidental y civilizada sería probablemente simplemente tratado como un hombre con tendencias sexuales salidas de la norma, que podría llevar una vida normal y corriente, pero luego disfrutando de sus pasiones y sus juegos dentro de la intimidad de las paredes de su habitación.

¿O es quizá demasiado relativista pensar que una persona como Sade fue sólo tachado como un loco por vivir la época que le tocó vivir? ¿Aún en sociedades como la nuestra, podemos seguir tratando a alguien como el Marqués de Sade como alguien loco o perturbado?

Historiadores y biógrafos de Sade, intentando desentrañar la figura de este personaje y su locura desde la perspectiva del tiempo y solo con el legado que sus libros y sus cartas han dejado, a menudo hablan de él como un niño que aún no ha sido socializado, o como un ser en un supuesto estado de pre-sociedad, como el presentado por Hobbes, donde sus deseos primarios y su necesidad de cumplirlos priman sobre cualquier otra cosa y con un terrible genio cuando las cosas no se cumplían a su parecer. Pero ese  increíble deseo infantil y primario de alguna manera envuelto en un intelecto superior como el que tenía el Marqués de Sade, apoyado por una educación excelente acorde a su clase social.

También dicen como la mayoría de sus libros, esos tan condenados y finalmente prohibidos por inmorales, fueron escritos en las largas estancias que Sade tenía que pasar en prisión. Solitario, deprimido, y hambriento, con ese estado mental, nada estable, es donde su imaginación se desborda y se gana de la pluma para evitar su locura, para dar rienda suelta a sus más bajas pasiones.  Hablan de como la prisión deja una gran huella en Sade, a pesar de por su condición de noble tener una celda considerada de cinco estrellas, donde podía disponer de sus libros y sus enseres personales.

Las posturas ante sus obras y su persona son múltiples, tratado tanto por historiadores como por literatos y son además bastante claras, desde un genio incomprendido hasta la de desquiciado sin remedio, siendo sus obras una ventana abierta a su locura y a su depravación.

Sea como genio o como loco, levantando ampollas o curiosidad, las obras de Sade han llegado a nuestros días como obras de la literatura casi de obligada lectura, aunque quizá la eterna pregunta entre genio o loco, jamás se quede contestada.

fuente fotográfica: morbidforest.com
energyenhancement.org

2 pensamientos en “Marqués de Sade: ¿Erótica y libertad, o locura y depravación?

  1. Pingback: Fin de la Semana de la Locura | triángulo magazine

  2. Creo hoy día seguiría siendo considerado un loco. Aunque algunas de las prácticas de las que habla no tengan por que ser malas y actualmente ya están aceptadas, muchas otras sí que lo son. El imaginarlas no tiene por que ser malo, pero el llevarlas a la práctica…

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