El informe y la escala Kinsey

Hoy vamos a hablar de un personaje, y de un libro, que revolucionó el mundo sexual a mediados del siglo XX. Alfred Kinsey es denominado el padre de la revolución sexual y esto es debido en gran parte a su estudio sobre los comportamientos sexuales humanos tanto en hombres como en mujeres que llevó a cabo con un grupo de científicos.

Pese a que pasó la mayoría de su vida investigando sobre el comportamiento de los insectos, consiguiendo un doctorado en zoología por la universidad, pronto entró como profesor en un curso orientado al matrimonio, lo que derivó en su casi obsesión por los estudios sexuales, por los cuales acabó volcándose por completo, llegando a crear un estudio que lleva su nombre, sólo para realizar las entrevistas y los estudios que apoyaron las tesis defendidas en su libro.


Después de años de densas investigaciones y de entrevistas a miles de hombres, y a continuación a mujeres, a lo largo de toda Norteamérica, en  el año 1948, Kinsey publica su libro “El comportamiento sexual en el hombre”, que se convirtió no sólo en un best-seller de la época, sino que además fue recibido con muchísima polémica y controversia, siendo fuertemente comparado con la caída de una bomba nuclear.

El postulado más fuerte defendido por Kinsey fue la llamada, valga la redundancia, Escala de Kinsey de siete pasos con la cual pretendía clasificar todos los comportamientos sexuales humanos, en porcentajes de experiencias o situaciones homosexuales.

Además de los postulados sobre la homosexualidad, Kinsey también contempló apartir de sus datos recogidos la asexualidad, como aquellas personas, tanto hombres como mujeres, que nunca tuvieron una experiencia sexual de ningún calibre, aunque este dato no sale reflejado en su escala, por ser simplemente una contemplación de los espectros entre la homosexualidad y la heterosexualidad.

El libro sobre el comportamiento sexual de los hombres fue un éxito rotundo que llevó a Kinsey de gira por varias ciudades estadounidenses además de por universidades y otras entidades europeas para concienciar e intentar cambiar las anticuadas y arcaicas reglas y leyes, además de las pautas educacionales, alrededor de la sexualidad.

Unos años después, en 1953, tras ell éxito de su primer libro y después de haber realizado entrevistas a más de 5000 mujeres, Kinsey y su equipo publicó el libro “El comportamiento sexual en la mujer” con una metodología, temática y conclusiones parecidas al primer libro sobre los hombres, pero con una reacción mucho más negativa, sobre todo después de la gran aceptación que tuvo su primer libro.

De ambos trabajos sobre los comportamientos sexuales masculinos y femeninos llevados a cabo por el científico americano podemos sacar varias conclusiones además del cuadro de los siete pasos del informe y la escala Kinsey.

Kinsey afirmaba que el 37% de los hombres entrevistados habían experimentado alguna vez un orgasmo de carácter homosexual tras entrar en la pubertad, así mismo un 13% de los encuestados sintieron deseos sexuales aunque sin contacto  físico. Quizá un punto sorprendente sea el de recalcar como de los más de 5300 entrevistados, un 18% afirmaron tener el mismo número de relaciones homosexuales que relaciones heterosexuales durante una etapa mínima de 3 años.

Sobre las mujeres, Kinsey recalca el hecho de no ser tan promiscuas como parecen ser los hombres, ya que de mantener relaciones homosexuales sólo son con una o dos compañeras a lo largo de su vida, de los 16 a los 65 años. Además la cifra de orgasmos de tipo homosexual a partir de la adolescencia desciende respecto a los varones, a un 13%.

A pesar de las alegaciones en contra del instituto en el que llevaba a cabo sus investigaciones, sus acusaciones de varios tipos de perversiones, donde de alguna manera se incitaba a la homosexualidad, e incluso las fuertes acusaciones relacionadas con la pederastia o el bestialismo, los estudios de Kinsey y su informe sobre las pautas de comportamiento sexuales del ser humano nos ha dejado como principal legado el estudio y la aproximación al sexo como algo normalizado y no tabú, de lo que se puede hablar a investigar, además de crear una jerarquía, una tabla normalizada donde pueden entrar varios espectros del comportamiento humano, dejando atrás la idea de la existencia de seres heterosexuales completos, o como mucho, homosexuales completos, sino dejando una puerta abierta a muchas más elecciones u orientaciones.

Esto es quizá lo que más le debemos a Kinsey, pese a su controversia, y fue el poder abolir la homosexualidad, tanto del hombre como de la mujer, como algo completamente minoritario y así mismo, de alguna manera, desviado, al comprobar mediante sus entrevistas que había un porcentaje no tan pequeño de hombres que habían confesado tener relaciones sexuales o llegar a orgasmos completos de carácter homosexual a partir de su adolescencia.

Porque ahora para nosotros hablar de sexo, o incluso estudiarlo como una disciplina seria, ya que es una característica del ser humano que ocupa una parte muy importante de su interacción, ya no es mucho problema. Pero quizá sin el trabajo de Kinsey y su equipo, no tendríamos ese primer paso tan grande en institucionalizar, regularizar y organizar algo como el comportamiento sexual, igual que se han intentado clasificar otros tipos de comportamiento humano.

Aunque el trabajo de Kinsey fue un gran trabajo de sociología y hasta cierto punto de etnografía que debe ser alabado, y por el cual se empezó a trabajar un mundo mejor educado y con una mayor libertad y conocimiento sexual; hay que hacer un énfasis en como en realidad las entrevistas solo fueron realizadas a hombres y mujeres blancos en la sociedad americana, pecando un poco de un etnocentrismo habitual en la época pero que quizá por ello no podemos hacer generalizaciones completas ya que todos los actores sociales no están recogidos en las entrevistas personales realizadas por el científico americano.

Hay que tener en cuenta que los trabajos de Kinsey ahora tienen casi 80 años, probablemente puestos en una escala de la vida actual donde la sociedad ha evolucionado y avanzado no encajen, ni encajemos, dentro de la escala propuesta por este científico americano. Pero si es justo darle la importancia que tuvo su trabajo y su investigación a la expansión del estudio de la sexualidad como una faceta del hombre que forma parte de su vida y de su ethos, de su cultura.

fuente fotográfica: pbs.org
tumblr.com

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