Vestimenta y Moda: Necesidad, función y estructura (II)

En el post de introducción, dejamos bastante claro los puntos que ibamos a tratar a lo largo de estos artículos dedicados a desentrañar cual es, si es que existe, la función de la Moda y/o la vestimenta y su lugar dentro de la estructura en las sociedades modernas.

Pero, antes de todo, hay que marcar una diferencia entre dos conceptos que suelen ser confundidos a menudo y que sin embargo, son muy distintos. Vestimenta, coloquialmente llamado ‘ropa’, no es lo mismo que moda. Para hacer una disertación exacta del salto entre vestimenta y moda y en qué momentos es una cosa u otra, deberíamos hacer una tesis muchísimo más larga que este artículo, pero podemos hacer un corto resumen.

Ya hemos hablado mucho de Flügel y de su gran libro Psicología del vestido aquí, pero volvemos a repetir algunos de sus postulados para poder trabajar la diferencia entre vestimenta y moda.

Bonda Tribe in Orissa

Para Flügel la vestimenta aparece por tres elementos básicos, o mejor dicho, para suplir ciertas necesidades o funciones. La protección es la primera de ellas, y como veremos más adelante, es una de las primeras que se pierde en el salto a la moda. La segunda es la función de pudor, en la que el autor hace mucho hincapié basándose en estudios de carácter antropológico. Y la tercera y última, y para el autor inglés la más importante y el eje central en el que basa la mayoría de sus tesis, es la decoración. Para Flügel, existen pueblos que no se vistan pero no existen pueblos que no se decoren. Así es como señala la decoración como la función primordial y básica de la vestimenta humana, con la que se marcan trofeos, sirve como exhibición de rango dentro de una tribu, o de ocupación dentro de la misma, además de hacer ostentaciones de riqueza. La decoración, del resto de las funciones de la vestimenta, es la que puede declarar el origen o la nacionalización, además de convertirse en una extensión del yo corporal, ya que la vestimenta y los adornos tienen una función de carácter extensivo que está en total armonía con los impulsos del ser humano.

Para Flügel la vestimenta no sólo incluye lo que podría ser considerado ropa, sino cualquier elemento que sea capaz de tapar, cubrir o simplemente decorar el cuerpo humano. Hay muchas tribus, que Flügel tiende a dominar como “primitivas”, que no tienen elementos que pueden ser considerados de vestimenta, pero sí tienen elementos decorativos que siguen cumpliendo las mismas funciones de ostentación y de demostración. Esos elementos decorativos corporales son, por ejemplo, las pinturas corporales o los tatuajes que podemos ver en pueblos indígenas, además de los procesos de cicatrización y de la deformación de elementos corporales.

Aunque la protección sea un rasgo de la vestimenta no excesivamente predominante, sí que fue probablemente el primario. La vestimenta aparece como un modo de protección automático contra las incontinencias del tiempo. Es decir, protege contra el calor y el frío, además de proteger de posibles enemigos. Eso serían los aspectos físicos de la protección. Paralelo a estos, encontramos los aspectos espirituales de la vestimenta desde un punto de la protección que provocan. En él debemos encajar todo lo perteneciente a los mitos, la magia y los rituales. Igual que del rasgo de protección física no ha llegado realmente a nuestros días, sólo tenemos que mencionar todas aquellas modas que en vez de ayudar a protegernos del frío o del calor lo único que hacen es empeorarlo. Como la moda de hace unos años en Japón de llevar gorros de lana en verano, o simplemente el llevar vestidos de fiesta con zapato descubierto en la fiesta de Nochevieja aunque sea en pleno invierno. Pero sí que hemos arrastrado ciertos elementos del plano ritual de la protección que llevamos a diario, como cualquier tipo de amuleto y símbolo asociado con algún ritual o magia, y cualquier otro tipo de elemento que podemos identificar con la superstición.

Aparte de las necesidades básicas que marca Flügel para la vestimenta, también marca otra serie de funciones a un nivel social y psicológico, principalmente la función de la diferenciación. La vestimenta ofrece dos planos de diferenciación básicos, la diferenciación sexual. Muy relacionado con los roles de género y con la asimilación de cánones estéticos arrastrados de la tradición judeocristiana y la diferenciación individual, como ese deseo inerte al hombre e irremediable de querer distinguirse del otro, pero a la vez, desear pertenecer a un grupo. Sentirse igual y aceptado, pero a la vez distinto.

Estos serían los postulados básicos que Flügel expone en su libro, y con los que podemos hacer y crear unas bases que sigan apoyando mi teoría de la posición de la moda dentro de la estructura social.

Hay que dejar claro ahora, una diferencia clara. La vestimenta, realmente, es necesaria, aunque sea simplemente por una asimilación de condiciones sociales que están muy alejadas de cubrir las necesidades que marcaba Flügel en su obra. La verdad está en que, no podemos salir a la calle sin ropa. No podemos no vestirnos, igual que no podemos tener un abrigo o algo para resguardarnos del frío, ni ropa fresca para el verano.

Sin embargo, la moda no es necesaria. Necesitas una prenda de abrigo para resguardarte en inverno, pero lo que es absolutamente innecesario es que dicha prenda tenga que ser cambiada cada año, o cada temporada.

Dejando esta diferencia clara de necesidades y dejando atrás los postulados de Flügel, pego el salto de la vestimenta hacia la Moda, y me meto de lleno en la obra de Lipovetsky.

Hay muchas teorías sobre la moda existiendo desde el principio de la humanidad, pero realmente y en mí propia opinión, estoy completamente de acuerdo con la afirmación del filósofo francés sobre la formación de la Moda durante la Edad Media, entre los siglos XI y XII, en medio de la revolución cultural que se llevó a cabo durante esos años.

Lipovetsky no encaja la moda en lo que él llama sociedades “primitivas” diciendo lo siguiente: “(…) No es que los salvajes no manifestaran a veces un marcado gusto por las ornamentaciones y persiguieran ciertos efectos estéticos al margen de las vestimentas rituales, pero no era en absoluto nada que pudiera compararse al sistema de la moda. Aunque numerosos, los tipos de decoración, los accesorios y peinados, pinturas y tatuajes, siguen siendo fijados por la tradición, sometidos a normas inalterables, de generación en generación. Una sociedad hiperconservadora como lo es la primitiva, prohíbe la aparición de la Moda porque ésta es inseparable de una relativa descalificación del pasado: no hay moda sin prestigio ni superioridad atribuidos a los nuevos modelos, y por tanto, sin cierto menosprecio por el orden antiguo. Centrada por completo en el respeto y la reproducción minuciosa del pasado colectivo, la sociedad primitiva en ningún caso puede dejar que se consagren de forma manifiesta las novedades, al fantasía de los particulares, la autonomía estética de la moda.” (Lipovetsky, 2011, 1, pp 27-28)

Para Lipovestky la concepción de la moda no puede ser posible sino se la encaja en un conjunto de conciencias generales en la Europa que ronda el año 1000. Antes de esta época, simplemente no existía la moda, sino ciertos tipos de vestimentas y de ornamentaciones.

Quiero destacar varios elementos de esta cita que me parecen significativos y que marcan la diferencia entre vestimenta y Moda. Cuando hablamos de moda, lo hacemos como un sistema, el cual tiene sus propias reglas, funciones y necesidades y que está principalmente basado en el gusto por las novedades, que ha llegado a ser una necesidad imperiosa en la sociedad de consumo actual.

Así la moda crea su sistema que está introducido en el sistema de la sociedad, aunque crea sus propias funciones que acaban derivando en la necesidad, completamente innecesaria, valga la redundancia, del anhelo de ansiar cosas nuevas. Es la llamada necesidad por lo efímero, por lo que no va a durar mucho tiempo y que además descredita lo anterior, lo antiguo. Es también una necesidad enlazada con el prestigio y la superioridad, porque es deseada por muchos pero en ocasiones solo alcanzada por unos pocos.

El sistema de la moda es también de regeneración y de presión social, de difusión de modas, en el que el que está más abajo quiere parecer al que está más arriba, el cual para distinguirse, lleva la vista a lo que tiene por debajo de él y así sucesivamente en un círculo cada vez más rápido y menos definido. Sobre todo desde la Revolución Francesa y desde la democratización de la moda a principios del siglo XX.

La moda es un valor de cambio constante, que supuso una ruptura radical respecto al orden del tiempo legítimo. La moda sustituyó la referencia del pasado por el presente. Este elemento se ve claramente representado en como en las sociedades actuales hay un culto y una veneración excesiva a la juventud y a un rechazo sistemático por lo antiguo, y en resumen a hace una analogía entre bueno y joven, o bueno y nuevo. En contraposición, encontramos la postura contraria, la de los pueblos indígenas, o la de ciertas sociedades con unas tradiciones distintas a las típicas occidentales, donde la veneración tiene que ser dada al mayor, al viejo, por ser el sabio y el merecedor de respeto, mientras que el joven es el inexperto.

Haciendo una recapitulación para ya ir de lleno a intentar ‘encajar’ la moda dentro del estructuralismo antropológico, primero tenemos la vestimenta y sus funciones, y luego tenemos la moda, como algo completamente distinto, que ha creado su propio sistema paralelo que también tiene funciones que se ha encargado de convertir en necesidades y valores: el prestigio, la descalificación por elementos antiguos, necesidad de lo nuevo y veneración de lo joven, que la han llevado a ser un sistema de gran presión social definido principalmente por una gran celeridad.

Pero, ¿cómo encajamos toda esta serie de teorías en intentar explicarla función de la moda incluida en una estructura social?

Esperar con impaciencia nuestro siguiente artículo sobre vestimenta y moda, necesidad, función y estructura donde entraremos de lleno en la teoría de las necesidades y del funcionalismo de Bronisław Malinowski y nos meteremos de lleno en intentar encajar la moda dentro de la estructura social gracias a Claude Lévi-Strauss.

fuente fotográfica: theholidayindia.com

 

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