Desenmarcando la Moda: Retrato de Francisco de Quevedo

Hoy en Desenmarcando la Moda descubrimos uno de los retratos más conocidos de la literatura española, el atribuido a Velázquez de Francisco Gómez de Quevedo a través de un diario escrito por una admiradora del escritor, que observa atentamente el proceso del cuadro.

Quevedo_(copia_de_Velázquez)

Querido diario,
Le estoy viendo a través de la ventana, como posa para el maestro Velázquez. Tan serio y tan digno él. Su belleza me abruma, al igual que su prosa me trastorna profundamente, dejándome sin aliento y sin saber que hacer. Cada vez que lo pierdo de vista, pierdo un trozo de mi alma, que solo recupero cuando le vuelvo a ver. Hice bien en alquilar esta habitación. Es un poco costosa y sucia, pero estoy en el epicentro de la movida artística de la Corte. Y gracias a él he conseguido ver a mi adorado Francisco, algo que llevo soñando desde que leí su prosa.

Querido diario,
¡Ha vuelto! Llevaba varios días sin verle y estaba preocupada, pensando que me lo habían casado con Doña Esperanza de Mendoza [ver nota 1], pero por suerte hoy ha aparecido. Ha traído una capa negra (no porque quiera parecer más delgado, a él esas cosas no le importan), a pesar de no ser el color más de moda en la Corte. Aún así, me parece bien la elección del color, ya que así se resalta el rojo de la Cruz de Santiago sobre su pecho. Esta Cruz, que no se la dan a cualquiera (que se lo digan al propio Velázquez, que no se la van a dar nunca [ver nota 2]), es un auténtico símbolo de grandeza. Han estado un rato viendo como podía lucir más la Cruz en el cuadro, cambiando varias veces de sitio. Ha habido un momento que he creído que me iba a pillar viéndole, vigilando sus movimientos y poses, pero sí lo ha hecho, me ha ignorado. Por si acaso, no he vuelto a asomarme en toda la tarde.

Querido diario,
Sufro mucho porque mi amor hace días que no aparece por casa del pintor Diego Velázquez. Intento pensar en otras cosas, pero todo me lleva a él. El día es gris y me acuerdo de sus cabellos grises, ondulados al viento.

Querido diario,
He reunido valor y me he acercado a la casa del pintor para preguntar por mi amado. Cuan maravillosa ha sido mi sorpresa cuando he visto que estaba ahí. Temblorosa, he pedido un poco de harina para un bizcocho y me he ido. Ahora mismo le estoy observando. Se está colocando la golilla, para que salga bien en el cuadro. Que pena que la lechuguilla ya no esté de moda, porque estoy segura que la severidad de este cuello acentuaría el magnífico porte de mi escritor favorito.

Querido diario,
Hoy es un día triste. Velázquez ha acabado el retrato de Francisco. He visto por la ventana como se lo enseñaba. Es una magnífica obra de arte que muestra el regio porte de mi amado Quevedo. Su sarcasmo y viveza de palabras han sido representados de genial manera. Sus antiparras, esas lentes tan graciosas que lleva siempre, tan propias de la clase alta, su bigote y perilla, tan bien recortados hacen que cada vez me enamore más de él. ¿Qué será de mí ahora?

1: Efectivamente, le casaron con Doña Esperanza, pero el matrimonio duró tres meses.

2: A Diego Velázquez, tras un famoso juicio, acabaron otorgándole la Cruz de Santiago un año antes de fallecer.

Fuente imagen:
Wikimedia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s