El travestismo de George Sand

A algunos, posiblemente a una mayoría, el nombre de George Sand, la persona a la que le dedicamos hoy nuestro día, no os sonará de nada. Para otros, quizá os suene algo más por ser una de las representantes del romanticismo francés, con sus obras como Indiana o Valentine, o por su relación amorosa con el pianista Frédéric Chopin. Y quizá, como mucho, George Sand era esa mujer que se vestía como hombre en alguna ocasión.

Es obvio resaltar como le dedicamos este artículo a George Sand por su travestismo, pero lo importante no es tanto que se vistiese de hombre o no, sino las razones de su transformación en hombre.

Que el papel de la mujer a lo largo de la historia ha sido ignorado y en innumerables ocasiones silenciado es un hecho que no puede ser negado. Relegadas a los roles más privados y familiares, quedando sólo como madres, esposas e hijas; las mujeres han estado subyugadas a unos roles de género y a unas costumbres sociales que las han apartado de muchos planos a los que los hombres han podido acercarse con mucha más facilidad, siendo la educación y las carreras profesionales dos de los más evidentes.

Y aunque eso es cierto, también ha habido muchas mujeres, eso sí, que se han intentado encargar de romper esos roles de género coercitivo alrededor de ellas. Algunas con más éxito que otras, algunas con más popularidad que otras, pero es un hecho innegable decir que aunque muchos relatos de las mujeres hayan sido silenciados durante la historia, ha habido muchas mujeres que se han encargado de alzar sus voces para que su eco sea suficientemente alto para ser escuchado.

En el mundo del arte, de la literatura, ha habido nombres casi siempre que han destacado más por unas razones u otras y se me viene a la cabeza el nombre de Sor Juana Inés de la Cruz, como uno de esos referentes echando la vista muy atrás.

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Es por esto, que el personaje de George Sand, utilizar la nomenclatura personaje es importante ya que George Sand es sólo un pseudónimo de su verdadero nombre: Aurore Dupin; es tan importante, no sólo porque se vistiera de hombre e hiciera un montón de cosas que le estaban negadas de base por su condición de mujer, sino por la trascendencia de sus actos. En el París del siglo XIX, dominado, como otros muchos sitios por los hombres; George Sand ascendió y se posicionó en la libertad y la autodeterminación que no le pertenecía como la mujer de su época que era.

Así, Aurore Dupin nació en 1804, hija de un aristócrata y de una mujer de menos casta social. Probablemente por ser el fruto de lo que podríamos llamar un matrimonio “mixto”, en un sentido de posición social, la escritora siempre sintió afecto y empatía por las clases más pudientes y trabajadoras.

George Sand escribía libros básicamente porque eran el sustento de su familia y convertirse, por cierto, en la primera mujer que podía vivir de la publicación de sus obras. Su padre murió cuando ella era joven, y para ella el matrimonio era simplemente la salida de una casa donde no podía estar por más tiempo. Pero se negaba a vivir en un matrimonio infeliz y abandonó a su marido, llevándose a sus hijos consigo y empezó a tener una carrera literaria profesional como su principal sustento.

Y es ahí cuando surge su transformación. Aurore Dupin se convierte en George Sand, y con ese pseudónimo masculino, comienza a escribir libros. Fue criticada en su época por algunas activistas feministas, ya que pensaban que en realidad lo que hacía George Sand usando un pseudónimo masculino era esconderse y no hacer ningún tipo de reivindicación.

Y es que hay que explicar algo sobre George Sand y es que aunque sus actos eran sin duda subversivos y en contra de las convicciones sociales de la época, nunca se sintió en sintonía con las activistas de carácter feminista que empezaban a aflorar en el París del siglo XIX. Para Sand, este tipo de activismo político lo único que conseguía era retrasar y entorpecer la liberación de la mujer, en contraposición a contemporáneas suyas como Flora Tristan, conocida literata reconocida por su incesante activismo político. Y muy criticada por la propia George Sand porque cuando abandonó a su marido, dejó a su hija también con él y para ella eso sólo alimentaba la creencia que el aumento de libertades y derechos para la mujer iba asociado al abandono de sus familias.

El “feminismo” o los actos feministas de George Sand no estaban tan enfocados al activismo político, sino a otro tipo de concienciación y ésta venía asociada con sus libros. Sus obras tienen fuertes e independientes protagonistas femeninos; las mujeres protagonistas en las obras de Sand son educadas e inteligentes, no tienen ningún tipo de pelos en la lengua en expresar sus pensamientos y opiniones, y con ello, consiguen la profunda admiración de los hombres (cosas que podemos asociar con la propia George Sand). Para ella, escribir personajes femeninos fuertes e inspiradores, que podían concienciar y motivar a las mujeres parisinas al cambio, a huir del subyugo que significaba vivir completamente dependientes de un hombre, era mucho más importante que la manera en la que mujeres como Flora Tristan entendían el activismo feminista y la defensa de los derechos de la mujer.

Y es que George Sand no sólo era un pseudónimo que usaba Aurore para escribir libros, se convirtió en un personaje casi más famoso que sus obras en sí. George Sand se vestía de hombre, apoyada por una androginia que acentuaba;y con su disfraz, accedía a salones, tertulias y lugares a los que nunca podría haber accedido con su condición de mujer, a pesar de su ascendencia aristocrática. Y es que no sólo se vestía de hombre, sino que hacía lo que podríamos decir que los hombres hacían también, levantando más de una ampolla ante sus actos. Fumaba copiosos cigarrillos cuando no fumaba en pipa, y aunque no fuera activa en el movimiento feminista de la época, tenía fuertes creencias políticas asociadas al socialismo utópico y además tuvo una larga lista de amantes ya que estaba legalmente divorciada.

Hay una gran frase de Mohadesa Najumi que dice que la mujer que no necesita la aprobación de nadie es la persona más temida del mundo y es posiblemente por eso que aunque tenía una legión de admiradores a sus espaldas, sobre todo otros novelistas y literatos, como Fyodor Dostoyevsky que la llamaba “a clairvoyant seer”; George Sand también tuvo una gran serie de detractores y fue objeto de innumerables críticas, mofas y sátiras. Llamada lesbiana o hermafrodita, devoradora de hombres o ninfómana, lo cierto es que un personaje como George Sand era imposible de ser ignorado.

Y es que fuera de su travestismo y de su personaje en sí, lo que encarnaba George Sand era una mujer cansada de unos condicionamientos sociales y unos roles con los que no se sentía identificada y que coartaban la libertad que ansiaba, y que consiguió aunque fuera a través de tener que vestirse de hombre, ya que eran probablemente una de las armas que tenía en su mano.

fuente fotográfica: babelio.com

2 pensamientos en “El travestismo de George Sand

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