París, capital de la moda

Paris is one of the fashion capitals of the world and such an incredible breeding ground for designers. You can’t help but find it an inspiring place.

Cualquiera que haya estado en París, estará de acuerdo con las palabras de la diseñadora inglesa Alice Temperley. Ya no solo para diseñadores de moda, sino para todo tipo de artistas, músicos, escritores, bailarines o pintores, París es una ciudad en la que, en cualquier rincón, puedes encontrar inspiración. Pero, volviendo al mundo de la moda, ¿en qué momento se le otorgó a París el estatus de capital mundial de la moda? ¿Por qué París y no Londres, Milán o Nueva York?

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Para encontrar la respuesta a esta pregunta tenemos que remontarnos siglos atrás. Muchos siglos atrás. Exactamente hasta el siglo XVII. Max Von Boehn nos explica en su obra La Moda el porqué del liderazgo francés, ya no sólo en cuestión de moda, sino en todas las artes. La influencia de la cultura española y la italiana pierden fuerza en el continente a la vez que pierden terreno político, por lo que no es de extrañar que Francia, que había vencido al Imperio español y al Sacro Imperio Romano Germánico tras la Guerra de los Treinta Años, se hiciese con el poder.

Están pensando en qué se van a poner esta noche

Están pensando en qué se van a poner esta noche

La derrota alemana en la guerra provocó un giro inesperado, según narra Von Boehn: “La manifestaciones de la política, el arte y la literatura de Alemania habían tendido siempre al extranjero; (…) y si de todas las influencias extranjeras que en el siglo XVII lucharon entre sí en Alemania, fue la francesa la que en definitiva prevaleció sobre todas las demás, explicase esto por la íntima conexión política que entre Alemania y Francia existía.” Hay que recordar que el llamado Rey de un invierno, Federico V del Palatinado se educó en Francia, por lo que es no es extraño que se fijase en la Corte francesa. Aún así, es cuanto menos irónico que los vencidos, en vez de resaltar los nacionalismos, prefieran abandonarlo todo y abrazar la cultura del ganador.

Von Boehn continúa explicándonos como la cultura francesa se expandió por todas las Cortes alemanas, llegando a ser habitual la correspondencia entre miembros de la nobleza en francés.

El es el culpable de todo

El es el culpable de todo

El monarca francés Luis XIV, icono indiscutible de moda en la Corte francesa, se dio cuenta de la importancia de expandir su influencia no solo en la política, sino en la moda, creando una lucha con la corte inglesa por el dominio europeo.

Los cambios se van acelerando y las críticas no se hacen esperar, como recoge Von Boehn: “Ahora un sombrero como una maceta, luego como un pilón de azúcar, ya como un sombrero de cardenal, ya como un sombrero blando, ya con las alas desmesuradamente anchas; unos pelos de cabra, otros de pelo de camello o de castor, o de mono o de pájaro bobo; unos como quesos de la Selva Negra, otros como quesos de Holanda, otros como quesos de Münster.” Cualquier cosa parecía ponerse de moda en París, y como si fuese un efecto dominó, toda Europa caía en todas las locuras estilísticas. La moda se convierte en una fijación nacional, con los nobles gastando grandes sumas de dinero en ropa. Todo formaba parte de un maléfico plan del Rey Sol: sí sus cortesanos estaban entretenidos con la moda, a él le dejarían gobernar tranquilo, pudiendo aumentar su poder. Era el equivalente al “panem et circenses” de los romanos.

La moda ya era por aquel entonces en Francia una gran industria: las fábricas de tejidos, fornituras como cintas de encaje o botones y accesorios se multiplicaban.
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A lo largo del siglo XVIII Francia tendrá que luchar con Inglaterra para mantener su estatus como líder de moda. Por un lado tenemos la moda francesa, de gran pomposidad, y por el otro la inglesa, más tendente a la simplicidad. La reina francesa Maria Antonieta nombra Ministra de Moda a la couturier Rose Bertin, cargo que deja ver la importancia que se le da a la moda en la Corte francesa, considerada asunto de Estado.

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El poder político cambia a lo largo del tiempo, pero Francia sigue manteniendo la corona del estilo, siendo árbitro de la moda, a pesar de que otros países se hagan con ella, como puede se la Inglaterra victoriana. París seguía siendo referente de la moda. Incluso creadores ingleses, como Charles Worth, padre de la Alta Costura, acaban en la capital francesa.

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Queda claro, de esta forma, que para triunfar en el mundo de la moda, es necesario estar en París. Cristobal Balenciaga es el mejor ejemplo de diseñador de moda que se traslada a la ciudad gala y pasa a ser reconocido mundialmente. Incluso después de la Segunda Guerra Mundial, con una ciudad devastada en la que era imposible encontrar nada, los diseñadores volvían a ella, abriendo de nuevo sus talleres y haciendo lo necesario para que la moda regresara a París.

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Para entender el estatus actual de París como capital mundial de la moda hay que recordar que es la ciudad de los desfiles de Alta Costura, desfiles que durante mucho tiempo han regido la moda, tendencia que cambió con la explosión del prêt-à-porter en los sesenta. Pasarán los años, las modas vendrán y se irán, pero a la moda siempre le quedará París.
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Fuente imágenes
My French life
Wikimedia
Decor to Adore
Style Facts
Martirios Way
Me and You Lookbook

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