El papel de la mujer en los Estados Unidos durante los años 50

Gracias a la publicidad, y al ideal de vida americano vendido tanto por cine y televisión, la imagen que tenemos de una mujer en los años 50 en Estados Unidos está limitada a dos hechos intrínsecamente relacionados entre ellos: La familia y el hogar.

Lo que es bastante importante destacar es el cambio de rol de género que la mujer sufrió durante los años 50, respecto a la década anterior en particular.

Es un hecho más que sabido que la incorporación al trabajo de la mujer está estrechamente relacionado con la segunda guerra mundial, y el hecho que la mayoría de los hombres que no fueran niños o ancianos, estaban en el campo de batalla luchando por su país. Esto arrojó a muchas mujeres al mundo laboral, simplemente por un hecho de supervivencia. Ya sea porque tenían a sus maridos sufriendo el calor infernal de África, o el cruel frío de Bastoña, se convirtieron de la noche a la mañana en la cabeza y el sustento principal de la familia americana.

Así, la mujer americana de la década de los 40 vivía una expansión de su vida, en varios planos: el social, el laboral, el cultural… Abandonaban sus casas y se incorporaban al trabajo, y la mayoría de ellas hacían su vida de una manera independiente y sin relación ninguna con su marido.

Todo esto cambia radicalmente al terminar la guerra. Estados Unidos, junto al eje aliado, se declara ferviente ganador de la contienda, y los soldados, ahora como verdaderos héroes de guerra, regresan a casa. Muchas de las mujeres, estaban más que contentas en sus puestos de trabajo y pese a la vuelta de sus maridos a sus vidas, siguen con su vida laboral, pero la mayoría de ellas abanadonan sus trabajos para convertirse en lo que sería el ideal de la mujer americana: una buena madre y esposa.

Es muy significativo comprobar como durante los años 50, la inscripción a las universidades por parte de las chicas descendió casi de manera alarmante. De hecho una mujer que decidiese seguir por un camino académico y no ser como el resto de mujeres, es decir un ama de casa, era tratada como algo anormal, como algo raro, y por supuesto como una vergüenza para el resto de la población femenina. Estaba completamante mal visto, y además era ilógico que cualquier mujer decididiera escoger el plano laboral o el académico frente a una vida dedicada al matrimonio y la familia.

Además lo más normal en esta época es que los hombres “tuvieran miedo” de una mujer preparada y que hubiese ido a la universidad, porque lo general es que tuvieran opiniones propias y pudiesen alzar su voz en contra de lo que consideraban injusto, como el hecho que tenían que quedarse en casa atendiendo el hogar como prácticamente su única alternativa.

No es de extrañar, teniendo en cuenta que en prácticamente unos pocos años, unido a la bonanza económica después del desastre que supuso la guerra mundial y con el consumismo en pleno auge y expansión, eran criadas para aspirar a casarse con un hombre con un puesto de trabajo y un salario suficientemente bueno para que no necesitaran hacer otra cosa con su vida que levantarse por la mañana para hacer su desayuno y mantener la casa limpia y ordenada para cuando su marido volviese a casa después de un arduo día de trabajo.

Una de las razones principales por las cuales se instaba a la mujer a quedarse en casa, era el pensamiento generalizado que si una mujer tenía un puesto de trabajo que le impedía pasar la totalidad de su tiempo en su hogar, entonces sus hijos crecerían sin la supervisión y el rol de un adulto. Así se empezó a extender la creencia que si una madre abandonaba el hogar familiar para construirse un futuro laboral, en realidad lo que estaba haciendo era abandonar a su familia y poner en peligro los valores sobre una famila y un buen hogar americano.

El rol de la mujer no sólo se quedaba en el hechode que tenía que ser una ama de casa, tendría que ser una ama de casa en concreto. Una mujer era sólo consideraba una buena mujer y esposa cuando seguía con diligencia absolutamente todo lo que su marido le decía. No tenía prácticamente ni voz ni voto en las decisiones que se tomaban en el hogar, o sobre los hijos. Cómo era el hombre el que conducía, normalmente era el que también hacía las compras de la casa, por lo tanto, la mujer se limitaba a esperarle pacientemente en casa.

Y no sólo eso sino que iba unido a una determinada actidud. La buena esposa americana siempre sonríe y siempre está feliz y encantada de tener una vida tan bendecida y estupenda, aunque se tenga que levantar a las 4 de la mañana para poder hacer un abundante desayuno a su familia, antes de que el marido desaparezca por gran parte del día por su trabajo y los niños al colegio, mientras ella se queda en casa, encantada de pasar el resto del día enteramente dedicada a limpiar la casa, hacer la colada y cualquier otra actividad doméstica.

El problema, como siempre, es la interiorización del sexismo en las propias mujeres, prominente de la década de los 50. Muchas de las amas de casa de ésta década, no se sentían inferiores a sus maridos, sino que pensaban que sus roles simplemente eran distintos. Consideraban que era normal que su marido trabajase y sustentase su hogar, y lo que ellas debían hacer era quedarse en casa cuidando de la casa y esperándole.

Los estándars y las expectativas puestas en las mujeres de los años 50 eran extraordinariamente altas. Tenían que ser madres amantísimas, excelentes esposas y dedicadas amas de casa. Tenían que cocinar a la perfección, limpiar, hacer pequeños arreglos en la casa, ordenar el jardín, cuidar y criar a los niños, poner la colada y sustentar el peso del funcionamiento de una casa con la mayor de las sonrisas y con la actitud más sumisa y servicial respecto a su marido.

El rol de la mujer como ama de casa, sumisa y oprimida por el hombre se fue abandonando poco a poco a medida que la mujer volvió a la universidad y se volvió a insertar al mundo laboral, aunque fue principalmente debido a los adelantos sociales y las luchas feministas que posicionaron a la mujer como independiente y emponderada y no como prácticamente un objeto dependente de su marido. Aunque todavía queda mucho por recorrer, hemos avanzado bastante en igualdad de roles respecto a los años 50.

fuente fotográfica: envisioningtheamericandream.com
wordpress.com
thesundaytimes.co.uk

3 pensamientos en “El papel de la mujer en los Estados Unidos durante los años 50

  1. Pingback: Fin de la semana del Hogar | triángulo magazine

  2. Pingback: Los cincuenta, una edad estupenda en la mujer – Curiosidad Total

  3. Muy agradable el artículo. Yo he sido una de esas amas de casa feliz y lo digo siendo. Mi marido tenía un sitio y yo otro. Mis amigas que trabajaban no son más felices que yo. Yo soy mi propia jefa, me organizo el trabajo, soy más culta que ellas, he leído mucha historia, literatura,teatro,arqueología,arte. Mi casa está más bonita y por supuesto mis hijos han vestido con más gusto que los de ellas. Ellas siempre cansadas con prisas y el finde desgreñadas y en chándal.Y son ejecutivas ganando un pastón ¿para qué si encima no hablan de nada?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s