¡Posa como La Gioconda!

Jardinería, bordar, leer en voz alta, ir al teatro, visitar a otras personas… Con tanto plan puede parecer que la gente antes de Internet, de la televisión e incluso de la radio, no se aburría, que no tenía tiempo para más, pero siempre se puede hacer algo más. Para esos días de lluvia, o en los que se sentían más inspirados, o incluso para las fiestas, la gente se disfrazaba como podía y posaba. Posaban como la Gioconda, como las Meninas o como alguna representación de la Virgen. Jugaban, en definitiva, a los tableaux vivants.

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Tableau vivant, palabra francesa, significa cuadro viviente, y eso era lo que buscaban, representar con la mayor fidelidad posible el cuadro elegido. Se abría el telón y durante unos treinta segundos los espectadores podían contemplar un cuadro, pero con personas reales. Muchas veces se usaba música de fondo, para acompañar a la escena. Edith Wharton nos explica en La casa de la alegría la seriedad con la que se tomaba este tipo de juego:

“El efecto de los tableaux vivants no sólo depende de una apropiada iluminación y del engañoso adorno de visillos de gasa, sino también de un reajuste correspondiente de la visión mental. Pese a toda la contribución del arte, para las mentes vacías no son más que una especia de museo de cera perfeccionado; pero la imaginación receptiva puede ver en ellos mágicos atisbos del mundo limítrofe entre la realidad y la fantasía.

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En el siglo XIX alcanzaron su mayor popularidad, llegándose a publicar libros como Home Pastimes or Tableaux Vivants, de J.H. Head en el que explica como jugar a esto:

“The person most fitted to take charge of a tableau-company is one who is expert at drawing and painting: any one who can paint a fine picture can produce a good tableau.
The individual who makes all of the necessary arrangements for a series of tableaux is generally called the stage manager. His first work is to select a programme of tableaux; and in this list there should be a variety of designs, comprising the grave, the comic, and the beautiful. A manuscript should be used in which to write the names of the tableaux, directions for forming each, the names of the performers, the parts which they personate, the styles of the costumes, and the quantity and kind of scenery and furniture used in each design.”

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A lo largo de la obra J.H. Head analiza varios cuadros, y como representarlos, explicando el vestuario, posición y si es necesario una mirada azul o una magnum. La popularidad de los tableaux vivants se debió en cierta manera a lo fácil que era representarlos frente a otro tipo de entretenimiento, como podía ser el teatro. Cualquier persona pude vestirse como la pareja de El columpio de Fragonard y estarse quieto o balanceadose en el columpio. En cambio es más complicado que una persona sea capaz de representar una obra de Shakespeare sin resultar ridículo.

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Son muchas las novelas que hacen referencia a este entretenimiento, como Mujercitas, o La casa de la alegría:

“Las escenas estaban tomadas de cuadros antiguos, y las participantes habían sido sabiamente elegidas para sus respectivos personajes. (…) Ciertamente, la personalidad de los actores había sido adaptada con tanta maestría a las escenas en que figuraban, que incluso el espectador menos imaginativo debió sentir la emoción del contraste cuando la cortina se abrió de repente para mostrar el retrato sin velos ni artificios de la señorita Bart.

El cuadro que usará la señorita Bart será Mrs. Richard Bennett Lloyd, del que ya os hablamos en nuestro anterior Nos gusta…

En la versión cinematográfica, el cuadro que representó la señorita Bart fue Ceres/ Verano de Watteau.

En la versión cinematográfica, el cuadro que representó la señorita Bart fue Ceres/ Verano de Watteau.

Como toda moda, pronto fue caricaturizada. En 1839 aparecía en la revista estadounidense Knickerbocker un relato llamado Tableaux Vivantes ‘Down East, en el que se satiriza sobre los intentos de sofisticación de las ciudades pequeñas, en un intento de parecerse a las ciudades más grandes y cosmopolitas:

“These were the first ‘tableaux’ at Tabbyville, and the last. Miss Peebles, mortified at the total failure, has announced her determination to give no more parties, and even is ‘not at home’ to anyone except Miss Nancy Bean. It is certain that no one else, with the present raw materiel, will have the courage to attempt a similar exhibition.

La moda de los cuadros vivientes causó furor, ya no sólo para las fiestas de la clase alta. En 1865 llega a España una compañía de cuadros mímicos, tal y como explica Sandro Macheti:

La estructura del espectáculo de Farriol era siempre la misma. Los cuadros se ofrecían en una sesión de tarde o noche, dividida generalmente en tres partes, cada una de las cuales podía contar con un número variable entre las dos y seis composiciones en función del grado de dificultad en su preparación. Entre cuadro y cuadro, regularmente, se establecía un obligado intermedio, durante el cual miembros de la compañía deleitaban al público con otros entretenimientos, o las compañías que cubrían la temporada de cada local ofrecían su espectáculo.

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Actualmente los tableaux vivants son usados para enseñar arte a alumnos, así como por artistas como Adad Hannah. Sí estas fiestas os aburrís de las conversaciones típicas familiares, sí estáis hartos de que os pregunten cuando os vais a casar, porque no tenéis pareja, por el trabajo o lo mismo de siempre, proponedles jugar a los cuadros vivientes.

Fuente imágenes:
Jane Austen
Gutenberg
Maquinaria de la nube
Art for housewives
Richard Gilbert

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