Sonia Delaunay, arte hecho moda

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No sólo fueron Dalí y Elsa los únicos artistas en crear una unión entre moda y arte a principios del siglo XX. Existió una mujer cuyas inquietudes traspasaron la frontera del arte y se adentró en el diseño de moda y casi todo tipo de objetos.

Sonia Deloné-Terk, más conocida como Sonia Delaunay,  había nacido en el seno de una familia judía en Odessa (Ucrania) el 14 de ­noviembre de 1885. Con sólo 5 años, se trasladó a San Petersburgo, bajo la tutela de su tío materno Henri Terk, lo cual le permitió un cambio en su destino dentro de una familia numerosa y de recursos limitados. De sus tíos, además de adoptar sus apellidos, obtuvo una educación cosmopolita.

Su incursión en el arte fue a través de  Max Liebermann, amigo de su tío. Él hizo posible que se relacionara con el mundo artístico alemán, traslándadose en 1903 a Karlsruhe donde inició sus estudios de pintura. En 1905 continuó su formación en París en la Académie La Palette en la que permaneció dos años, en los cuales, sus obras reflejaron su admiración por los postimpresionistas así como del fauvismo de Henri Matisse.

Sonia Delaunay - 50 Philomene, 1907

Philomene, realizado en 1907

Inspirada inicialmente en las formas cubistas y los colores de Paul Gauguin, Vincent van Gogh y los demás orfistas, desarrolló desde los inicios de la década de 1910 un estilo que basó en la yuxtaposición o contraste simultáneo de colores puros que se rompían en prismas, siendo por todos considerada como la “Reina del Art Decó”.

En 1908 realizó una exposición de sus pinturas de estilo fauvista en la galería de Wilhelm Uhde , donde conoció Robert Delaunay. Para evitar las presiones familiares que le exigían volver a Rusia, pacta un matrimonio de conveniencia con Wilhelm Uhde, y se casan en 1909 en Londres. Uhde introdujo a Sonia en los círculos artísticos de Braque, Picasso, Derain y Vlaminck. Robert Delaunay también frecuentaba estos círculos artísticos, y pronto se dieron cuenta de que compartían las mismas preocupaciones artísticas. La relación entre ello se fue consolidando de tal manera, que  en 1910 Sonia se divorcia de Uhde y se casa con Robert Delaunay.

Con esta unión se inició una aventura artística que no es sino la investigación que lleva al cubismo un paso más allá a través del uso de los colores. Él la animó a decantar sus investigaciones y obras hacia las artes aplicadas, y en cierto modo Sonia abandonó la pintura como medio de expresión y se adentró en estas otras técnicas artísticas. Este cambio de dirección en su producción hizo que tanto Sonia como Robert Delaunay se pasaran a la abstracción pura siguiendo caminos distintos aunque relacionados entre sí, y entraran en la historia del arte en categorías diferentes y desiguales.  A lo largo de su vida en común crean, de hecho, una simbiosis en la cual los papeles están bien divididos y al tiempo forman un todo sólido. El arte pictórico de Robert es la otra cara de las artes aplicadas de Sonia, aunque en muchos casos es ella quien toma la iniciativa, quien apura la investigación un paso más allá. Sonia fue una pieza clave en el desarrollo del orfismo, movimiento que quiso expresarse tanto en la pintura como en el diseño de moda, tejidos y libros, coches, entre otras aplicaciones.

Foto de la colcha que Sonia hizo para su hijo.

Foto de la colcha que Sonia hizo para su hijo.

Con el nacimiento de su hijo, Sonia no sólo se inició en su nueva faceta como madre, sino también en otras técnicas de arte o “artes aplicadas”. El motivo de esta nueva faceta fue por la colcha que hizo con trozos de tela de colores para cubrir a su hijo. Robert identificaba la colcha con el arte popular ruso, pero los amigos de la familia e integrantes del círculo artístico que los rodeaba no dudaron a la hora de reconocer los principios del cubismo que recogía la obra textil y destacar la combinación de colores únicos que había realizado Sonia. A partir de ese momento, y animada por la admiración que había despertado de sus compañeros artistas comenzó a diseñar pequeños objetos de decoración con colores vivos, primero por casa, para cubrir sus necesidades, pero poco a poco también para sus amigos y el círculo de artistas que frecuentaban su casa.

Pintó sus primeros Contrastes simultáneos, y crea las sus primeras encuadernaciones a base del collage. Inició una estrecha amistad con Blaise cenizas, para quien hizo la encuadernación del libro Las Pascua à New York y más tarde ilustrar el poema La Prose du Transiberiano te de la Petite Jeahnne de France. Durante este tiempo también realizó varias portadas para la revista Der Sturm, al tiempo que realiza sus primeros modelos simultáneos (chalecos y trajes que lucían ella y Robert). En 1912 vuelve a la pintura, aunque no fue un retorno a las exposiciones, su fama se había extendido rápidamente por Europa occidental pero se la consideraba más una diseñadora comercial que una artista. Y es que Sonia aplicó los principios de simultaneidad a una amplia gama de materiales y objetos, desde colgantes, pinturas, telas, tapas de libros hasta objetos del hogar.

 Contrastes simultáneos, 1913 - MuseoThyssen

Contrastes simultáneos, 1913 – MuseoThyssen

Para Robert Delaunay, el Simultaneísmo, era  un estilo de pintura basado en contrastes de color; debía trascender la pintura y penetrar el mundo de los objetos, afirmándose en cada área de la vida. Blaise Cendrars afirmaría que “Simultané es un arte profundo que técnicamente expresa en la materia prima – pintura, música, vestido, carteles, libros, mobiliario, color – la materia universal: el mundo”.

Como una prolongación de la pintura, los trajes simultáneos eran claramente antimoda, se valían de técnicas pictóricas para atacar a la moda convencional. Las combinaciones de color rompían cualquier forma de corte bien definido, y la agrupación de telas distintas con texturas variadas contribuía a esta ruptura formal. Las conexiones con los experimentos Orfistas de Delaunay en pintura y los principios cubistas de ensamblaje son evidentes. Un traje Simultáneo era en realidad una obra de arte producida sobre un soporte diferente al lienzo normal, y como tal, escapaba totalmente a la lógica de la moda. Robert Delaunay estaba enteramente consciente de la esencia antimoda del robe simultanée al definirlo como “una pintura viviente, por así decirlo, una escultura de formas vivas.”

Sonia Delaunay. Le-bal-bullier 1931

Le-bal-bullier, 1931

El primer robe simultané lo diseñó en 1913; y se lo puso para un evento nocturno en el Bal Bullier, donde los artistas de vanguardia y escritores se mezclaban con las cortesanas francesas y compartían el frenesí del baile de los años de preguerra. La atmósfera alegre y colorida de “la última fortaleza de la decadente bohemia de París” inspiró una de sus pinturas más importantes  “Bal Bullier (1913)”. Sonia vestía  “un traje violeta, una faja larga verde y violeta, y bajo su chaqueta, un corpiño dividido en áreas planas de colores delicados y pasteles, en los cuales se mezclaban el rosa viejo, el naranja amarillento, el azul Nattier y el escarlata.” Sus conjuntos eran lo suficientemente sensacionales para merecer estas descripciones en un artículo de Apollinaire al que llamó: Los Delaunay “reformadores del vestido”. Blaise Cendrars estaba tan impresionado con la ropa de Sonia que inmediatamente escribió el famoso poema “Sur la robe elle a un corps” (Ella lleva un corpiño sobre el vestido), recopilado luego en Dix-neuf poèmes elástiques (Diecinueve Poemas Elásticos) y dedicado a ella .

Sonia Delaunay afirmaba que “en 1913, los patrones florales más o menos estilizados estaban de moda. Quería escapar de eso, hacer algo absolutamente nuevo y moderno. Mi punto de partida fueron las leyes del color. Un vestido, un abrigo y una estrella son todos fragmentos de espacio. No estábamos interesados en la moda contemporánea, no intenté innovar en términos de la forma o del corte sino avivar y animar el arte del vestido utilizando nuevas fibras con una amplia gama de colores.”. Puesto que el dinamismo era una de las principales metas del Simultaneísmo, el nuevo medio viviente era ideal debido a que la cinética corporal aumentaba el efecto dinámico de la composición pictórica del vestido.

Simultaneous Dresses (The three women), 1925

Simultaneous Dresses (The three women), 1925

Bajo la influencia de Sonia Delaunay, otros artistas adoptaron indumentarias extravagantes. Blaise Cendrars usaba inusitadas corbatas pintadas, y el pintor ruso Vladimir Baranoff-Rossiné se ponía “pantalones con rayas blancas y negras de 10 centímetros de ancho.”

A lo largo de esos años diez la casa de los Delaunay en París es un centro de ebullición de la vanguardia por donde pasan

Traje diseñado por Sonia Delaunay para el ballet ruso de Cleopatra, 1918.

Traje diseñado por Sonia Delaunay para el ballet ruso de Cleopatra, 1918.

poetas,escritores, artistas. También en Madrid –donde la guerra sorprende a la pareja y donde Sonia abre en 1918 Casa Sonia, en la calle de Columela, una tienda de diseño que viste a la aristocracia de la ciudad. Esto fue gracias al éxito que tuvieron las creaciones que Sonia hizo para las cuatro hijas del marqués de Urquijo, aparte del diseño de vestuario del Ballet Cleopatra que Sonia creó para los Ballets Rusos en Barcelona, gracias a la influencia de Diaghilev. La sociedad se quedó cautivada por la fuerza de la mujer. El escritor Guillermo de Torre, la describe así en la revista Alfar el año 1923: “¿Quién ha sido el Hada generosa que con las solas llaves de sus manos ha abierto la prisión, dejando que se desparramen los colores en nuestra casa y nuestro indumento, como una bandada de niños o de pájaros?”.

A su vuelta a París, empezó a crear una nueva clase de vestidos, los robes- poèmes; un trabajo híbrido que transgredía los límites genéricos al combinar poesía y vestido. Las técnicas empleadas por Sonia Delaunay se basaban siempre en sus teorías de lo simultáneo y en la combinación de pieles y fibras, e incluso metal, a lo que añadía un elemento táctil para el placer visual. “Para ella”, escribió Robert Delaunay, “un vestido o un abrigo eran un fragmento de espacio que estaba diseñado y construido de acuerdo a su material y dimensiones, formando un todo organizado obedeciendo a leyes que se convirtieron en la estandarización de su arte.”

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Ilustración de uno de los diseños de Sonia.

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Modelos con los diseños creados por Sonia Delaunay

Diseños que a mediados de los años veinte manufactura a través de los grandes almacenes holandeses de objetos de alta gama Mertz & Co., después de que el dueño conozca el trabajo de Sonia Delaunay en la gran Exposición Internacional de las Artes Decorativas, de 1925, donde se establece la supremacía del art déco, la fascinación, pues, hacia el objeto sofisticado fabricado en serie.

Sonia Delaunay fue la primera mujer viva que obtuvo una retrospectiva de su obra en el Louvre. Una de las primeras artistas en trasladar su imaginario de geometría abstracta y colores contrastados a más de 250 piezas de ropa, inspirando así a otros diseñadores a unir ambos mundos.

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