Los baúles de viaje de Louis Vuitton.

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Hubo un tiempo en el que viajar era un lujo que sólo unos pocos podían tener y en el que no había límite de equipaje. También es verdad que la duración de esos viajes no podía ser tan breve como lo es en la actualidad, por lo que viajar con una simple maleta y cuatro cosas era prácticamente inviable.

Entonces…  ¿Cómo hacía la gente que se iba de expedición o hacían el “Gran Tour”? ¿Encargaban la ropa en cada sitio al que viajaban? ¿Se llevaban el armario con ruedas en sus viajes? Todas estas incógnitas fueron resueltas por un hombre que lo vió claro, Louis Vuitton.

Portrait-Louis-VuittonEn 1835, a los 16 años, Louis Vuitton emprendió un viaje desde su pueblo natal en las montañas del Jura hasta París, que no sólo cambió su vida, sino de la de muchos otros. Sus inicios fueron  como aprendiz de Monsieur Maréchal, donde pronto se convertiría en un valioso artesano.

En esa época, los coches de caballos, barcos y trenes eran los principales medios de transporte, y las maletas sufrían importantes desgastes. Los viajeros recurrían a los artesanos para empaquetar y proteger sus objetos personales. Este trabajo altamente especializado en un sector artesanal que requería grandes aptitudes para diseñar arcones y baúles adaptados a los gustos de los clientes consiguió que, al cabo de 17 años, Louis Vuitton abriera  su propio taller en el número 4 de la Rue Neuve-des-Capucines.

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El primer taller de Louis Vuitton en el nº 4 de la Rue Neuve-des-Capucines.

 Desde allí,  supo captar a una clientela de ávidos viajeros. La nueva forma de viajar implicaba nuevas necesidades y Vuitton tuvo el acierto de diseñar un moderno baúl que fusionaba funcionalismo y elegancia. Se trataba de un baúl de cubierta plana reforzada con listones de madera y esquinas metálicas que se adaptaba perfectamente a los medios de transporte de la época y a los cambios en las formas de viajar. Ahora podía sobreponerse el equipaje en los compartimentos reducidos de barcos y trenes, pues hasta entonces se utilizaban arcones de tapa curva para evitar que el agua penetrara en su interior. Y fue justamente el problema del agua el que dio lugar, así, a la famosa loneta con las iniciales LV, diseñada dos años después por Georges, el hijo del fundador de la maison.

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El primer baúl de viaje de Louis Vuitton era de color gris y estaba reforzada con madera, latón y una lona impermeable que permitía que se pudiera utilizar en viajes en barco o en tren.

 Su habilidad le llevó a convertirse en el favorito de  la emperatriz Eugenia de Montijo, quién, durante la inauguración del Canal de Suez en 1869, llevaba todo su equipaje  en las maletas  creadas por Vuitton. Indirectamente ayudó al creador y a la tienda a adquirir fama internacional. El rápido éxito de Louis Vuitton llevó a la apertura del “atelier” en Asnières en 1859 al noreste del centro de París. El taller empezó con 20 empleados y en 1900 ya contaba con cerca de 100 personas.

 La familia Vuitton recibió consejos de iconos tan consagrados como Charles Frédéric Worth, quién en 1875 le informó de algo que le permitiría consagrarse aún más en el negocio. Le hizo saber que las fundas de crinolina y la piel de cordero darían origen a materiales más suaves para las maletas. Louis Vuitton respondió a esta información añadiendo a su colección de baúles un espacio para colgar y varias gavetas, el cual se convirtió en el famoso Guardarropa, la primera pieza de mobiliario utilizada para viajar.

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 En 1879 presentó su nuevo tipo de lona, el Damler, caracterizado por el patrón de cuadros tipo ajedrez con la leyenda “Louis Vuitton”. También presentó su Baúl Armario que era de diseño vertical y con varios compartimentos, ideado principalmente para aquellas personas que hacían viajes en trasatlántico, para evitar que tuvieran que desempacar en los camarotes. La competencia intentó aprovechar este fervor por el arte de las maletas sacando al mercado líneas de porta-equipajes similares a las de Louis Vuitton, hecho que hizo creara su célebre monograma: el estilizado motivo de flores de inspiración japonesa que envuelve las iniciales de la marca, inventado por Georges Vuitton, hijo del fundador, para distinguir sus modelos de las imitaciones que empezaban a multiplicarse.

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El primer print de Vuitton era un damero con sus iniciales

 

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El actual e “inimitable” logo de Louis vuitton

 

La “malle” Vuitton se convirtió en la primera maleta moderna, una unión entre sofisticación y funcionalidad, y las iniciales LV, convertidas ya en símbolo, comenzaron a multiplicarse en transatlánticos y ferrocarriles. Así, la maison se convirtió en compañera de viaje de exploradores y aventureros, príncipes y aristócratas, dandis y artistas.

 En 1886, Louis y su hijo Georges implantaron un sistema de cierre único con dos hebillas de resorte, para que los viajeros que transportaban todas sus pertenencias y objetos personales en armarios y baúles planos pudiera proteger de los ladrones. En los años siguiente fue desarrollando este sistema y llegó a patentar un sistema tan eficaz que retó públicamente en un periódico al gran ilusionista estadounidense Harry Houdini a escapar de un baúl con la cerradura Louis Vuitton. Houdini no aceptó el reto, pero la eficacia del cierre es tan indiscutible que todavía hoy se utiliza.

 Las maletas de Louis Vuitton aún se hacen a mano, y desde su apertura en 1854 ha creado encargos especiales para aquellos que lo desearan ( y pudiesen permitírselo). Un ejemplo es el baúl-cama que hizo por encargo para el explorador Pierre Savorgnan de Brazza a finales de 1800  para su expedición al Congo; o el secreter de viaje para el conductor Leopold Stokowski, que al abrirse se descrubría dos pequeños estantes para libros, tres cajones para documentos y partirutas y un compartimento vertical que albergaba una mesa portátil para escribir.

Baúl-cama Louis Vuitton con tela de cuadros, 1891 Las Artes Decorativas Don Gaston-Louis Vuitton, 1889

Baúl-cama Louis Vuitton con tela de cuadros, 1891

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Secreter de viaje para el conductor Leopold Stokowski.

 Durante la historia de la maison Vuitton, muchas personalidades de la alta sociedad como el Rey de España, el gran Duque Nicolás, el edil de Tokio, Goto Shojiro, el sultán otomano Abdülhamid, y buena parte de Hollywood, han llevado estos icónicos baúles.

   Louis Vuitton falleció el 27 de febrero 1892 pero su hijo George Vuitton tomó las riendas del negocio.  Aún hoy esta firma sigue tan vigente como en sus inicios y ha adquirido un gran prestigio mundial, así como un gran número de imitaciones y falsificaciones que nunca podrán igualar su calidad de confección, la que siempre la distinguirá de cualquier intento de copia.

2 pensamientos en “Los baúles de viaje de Louis Vuitton.

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