Tras la aguja: Emilie Flöge

Muchas mujeres  se han convertido en musas, modelos y compañeras inseparables de muchos artistas a lo largo de la Historia del Arte. Mujeres que fueron inmortalizadas en sus obras y que a día de hoy, su historia aún permanece. Una de ellas, de la que hablaremos hoy, es Emilie Louise Flöge.

Klimt y Emilie posando juntos en la residencia de verano

Klimt y Emilie posando juntos en la residencia de verano

Desde muy joven, gracias al matrimonio de su hermana Helene con Ernst Klimt, Emilie mantuvo una relación de amistad muy estrecha con Gustav Klimt. Cuando Ernst murió un año después, Gustav se convirtió en el tutor de Helene, por lo que se convirtió en un invitado frecuente en la casa de la familia Flöge.

La mayoría de los historiadores apuntan a que había algo más entre Emilie y Gustav que una buena amistad, llegando incluso a hablar de una relación vinculada con el amor libre que en aquellos momentos estaba empezando a florecer. Lo que sí sabemos con seguridad es que pasaban la mayoría de los veranos juntos, que se escribían continuas notas y que colaboraban en el diseño de tejidos. Como ya hablamos en otros artículos, de las amistades y relaciones entre artistas han surgido multitud de colaboraciones que han dado lugar a obras exquisitas, y ésta no podía ser menos.

Probadores del Salón hermanas Flöge decorado por Josef H y Koloman M

Probadores del Salón de las hermanas Flöge decorado por Josef H. y Koloman M.

En 1895, Pauline, hermana mayor de Emilie, abrió un taller de costuradonde las tres hermanas acabaron trabajando juntas. Cuatro años después ganaron un concurso de diseño, y fueron seleccionas para crear un vestido de batista para una exposición.

Juntas crearon la marca Schwestern Flöge (Hermanas Flöge). Su salón de Alta Costura se encontraba en una de las principales avenidas de Viena, la Mariahilfer Strasse. En este salón, que había sido diseñado por el grupo de artistas de la Wiener Werkstätte y decorado por los arquitectos Josef Hoffmann y Koloman Moser; se presentaban dos tipos de colecciones: una más convencional, y otra más moderna donde daban rienda suelta a su imaginación.

Emilie Flöge era la gerente de la sección de artes y artesanía de la empresa. Viajaba a París y Londres dos veces al año para asistir a desfiles, comprar tejidos y coger ideas de cortes para sus nuevas colecciones; las últimas tendencias de la moda las adaptaba a los cuerpos más voluptuosos de las mujeres vienesas. Habiendo desterrado el uso del corsé, apostaron por las prendas sueltas. El estudio de las hermanas Flöge, con glamurosos diseños en atrevidos estampados, era un punto principal de referencia en Viena para los amantes de la moda.  Mientras el negocio era floreciente, el estudio empleó a más de 80 costureras profesionales.

Vestido con tela Apollo por Wiener W., J. Hoffmann (1910-1911)

Vestido con tela Apollo por Wiener W., J. Hoffmann (1910-1911)

Emilie Flöge en el salón de moda 1910 llevando sus modelos

Emilie Flöge en el salón de moda 1910 llevando sus modelos

Durante sus años de éxito, Klimt  dibujó algunos modelos para el salón Flöge, tanto los clásicos como los más modernos. Estos últimos, fueron usados sin un corsé y colgaban de los hombros con las mangas cómodas y amplias. Además, aparecieron  representados en muchas de sus pinturas, incluidas las que pintó de la misma Emilie. Ésta fue una de las primeras asociaciones que reunieron el arte y la moda de forma directa y consciente. Klimt también se encargó de la imagen de marca del salón de las tres hermanas. El logotipo de la casa aparecía en el papel de cartas, en las facturas y transformado en etiqueta tejida era cosido en cada prenda.

Mod1con colgante

Emilie posando con el vestido diseñado por Klimt

Vestido para Emilie Flöge diseñado por Gustav Klimt

Vestido para Emilie Flöge diseñado por Gustav Klimt

La clientela más atrevida, en ese momento era demasiado pequeña como para proporcionarles el éxito; sin embargo, gracias a los modelos clásicos pudieron salir a flote. Klimt pintaba muchas señoras de las altas esferas de la sociedad vienesa y, por tanto, fue capaz de dar a  Emilie Flöge  una base de clientes próspera.

Emilie tuvo especial interés en el arte popular textil, que mostraba en la colección que tenía en la entrada de su estudio. Sus piezas provenían principalmente de Europa y, en particular, de Eslovaquia. Estas muestras de tejido fueron una continua fuente de inspiración en su trabajo, fijándose especialmente en los ornamentos, patrones y colores. Creó el estilo que se conoce como “vestido reformado”, un estilo considerado rebelde y radical en el que los vestidos diseñados eran simples, de corte sencillo, casi una caja y se usaban sueltos. Varios son una reminiscencia de kimonos y túnicas del norte de África y con influencias, desde el folklore eslavo al bordado rumano.  Muchos diseños estampados de los exquisitos tejidos son obra de los genios de la Wiener Werkstätte.

Pieza en algodón bordado con seda, Eslovaquia, siglo XIX Colección Emilie Flöge

Pieza en algodón bordado con seda, Eslovaquia, siglo XIX Colección Emilie Flöge

El éxito del lucrativo negocio de las hermanas Flöge empezó a decaer con la llegada del Tercer Reich a Austria. Después de la anexión o Anschluss, en 1938, muchas de sus clientas habían marchado de Viena por lo que la demanda cayó en picado. Con tristeza, Emilie y Helene tuvieron que cerrar la tienda. Aun mantuvieron durante un tiempo su trabajo desde el apartamento de la Ungargasse donde realizaban algún encargo puntual. Desgraciadamente, en los últimos días de la II Guerra Mundial, su casa ardió en llamas, destruyendo no solo sus colecciones, sino también objetos de valor que tenía de Gustav Klimt.

flogepaintingOficialmente, Emilie Flöge aparece únicamente en cuatro escasos cuadros de Klimt. Uno de ellos es un retrato pintado en 1902 y presentado en la Exposición del movimiento creado por el propio Gustav y conocido como Secesión. En el lienzo, Emilie aparece con un vestido azul, adornado con elementos modernistas.  En primer plano observamos una piedra en la que el pintor sitúa una placa con su firma y la fecha, recortando la figura sobre un fondo neutro. Su inteligente y seductora mirada se dirige al espectador, con gesto de seguridad al apoyar su mano izquierda en la cadera. Alrededor de la cabeza encontramos una aureola que sirve para enmarcar y resaltar el gesto de la modelo. Las tonalidades azules dominan el conjunto, contrastando con los dorados y blancos de la decoración del vestido, apuntando ya a la línea decorativa de sus últimos años.

La influencia de ambos artistas, uno más reconocible a simple vista que el otro, sigue vigente hoy en día. Y como arte (no del todo reconocido) que es la moda, se inspira en infinidad de temas. Entre ellos cabe destacar la colección de este Otoño Invierno 2015  de Valentino,  donde Maria Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli  rindieron homenaje a esta artista que quizá, debido a su relación con el reconocido Gustav Klimt, haya permanecido un poco en la sombra.

 

Valentino Fall Winter 2015 2Valentino Fall Winter 2015

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